[por Rubén Uría]
Marzo de 1982. Gran Bretaña y Argentina se declaran la guerra por el conflicto de Las Malvinas. Después de que los británicos abrieran las hostilidades con el inicio de la Operación Black Back (carnero negro), donde los aviones de la RAF bombardearon sin cesar el puerto argentino, con el propósito de conseguir rendir cuanto antes a los sudamericanos que defendían el archipiélago. Los militares argentinos, en desventaja, deciden poner en alerta a todo su personal para frenar el empuje británico. Las Fuerzas Armadas de Argentina se disponen a contraatacar, y para ello orquestan una maniobra donde la totalidad de sus cazas salgan al encuentro de la flota del Reino unido. La misión más delicada se le asigna a la denominada Sección Rubio, una escuadrilla de combate con mucha experiencia. Al frente del contraataque parten el Capitán Rhode y el Primer Teniente Ardiles, que despegan de la base Río Grande en misión de patrullar sobre las islas y abatir cualquier fuerza enemiga. Al atardecer, y después de varias escaramuzas, Rhode debe volver a la base por problemas en su aparato, y Ardiles decide seguir la misión patrullando en solitario. Cuando sobre los tejados de escapa la tarde, un avión británico se coloca en la cola del aparato del ‘Pepe’ Ardiles, que trata de mantenerle alejado a una distancia de tres millas. El argentino, desesperado, no puede contener el empuje del enemigo. Recibe el impacto de un misil, se escucha una explosión y el caza de Ardiles se pierde entre la nada. Desde la base argentina, Ardiles es llamado con insistencia a través de todas las frecuencias radiofónicas. No hubo respuesta. Los restos del avión cayeron en llamas sobre la isla de Bouganville, y a pesar de que muchos helicópteros buscaron el cuerpo del capitán Ardiles, fue imposible dar con su paradero. José Leonidas Ardiles, primer teniente, fue el primer piloto en regar con su sangre Las Malvinas, cayendo en combate un 30 de marzo. Leer el resto de esta entrada »

















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