Walden: artista, soldado y goleador

21 03 2008

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[por Rubén Uría] [Foto: Dinamarca, plata en JJOO de 1912]
El foot-ball, amén de su propia voz y denominación de origen anglicana, fue una invención británica a finales del siglo XIX. Romanos, chinos, aztecas o florentinos se atribuyeron la paternidad del juego, aunque los anglosajones fueron los pioneros en dotar a la pelota de un reglamento y unos códigos de actuación en el terreno de juego. El kilómetro cero del fútbol llegó en 1863, en la Freemason’s Tavern - la Taberna del Francmasón-, donde en una cantina en los alrededores de Drury Lane, en Londres, se dio vida a un nuevo concepto de deporte. Después de aquella reunión de amigos en la taberna, el football brutal, salvaje en sus orígenes, dejaba paso a un football regulado por normas, por códigos y por un espíritu, el del fair play de las universidades inglesas. Eran tiempos de esplendor para el Imperio Británico, días de vino y rosas en la época Victoriana. Días en los que, en cada campo inglés, cada tarde de sábado, nacía un nuevo ídolo del gol. Algunos de los primeros ilustres de la prehistoria futbolística fueron Stanley Matthews, Cliff Bastin o Mortimer, jugadores cuya leyenda permanecerá, por los siglos de los siglos, en el Olimpo de los Dioses del fútbol. Sin embargo, el héroe más popular del foot-ball inglés de finales del siglo XIX fue un entusiasta llamado Harold Walden. Un hombre que triunfó como cantante el Music-Hall, un tipo que fue un héroe de guerra para su país y que, como futbolista amateur, llevó a Inglaterra a conseguir la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Estocolmo. Walden fue, sin duda, el primer gran héroe victoriano. Y el primer ‘crack’ mediático. Leer el resto de esta entrada »