El rey de corazones de King’s Road
18 03 2008[por Rubén Uría]
Si existe un bulevar de la elegancia, ése se llama King’s Road, una céntrica calle del lujoso barrio de Chelsea, en Londres. Caminar por ese escenario se convierte en una alegría para los sentidos y en un martirio para los bolsillos, aunque hace unos años, en la década de los setenta, visitar King’s Road era visitar el corazón de asfalto de la movida pop de Londres. Por esos lares era frecuente ver aparecer a algunos de los miembros de The Beatles, a los Rolling Stones, a Marianne Faithful, o a estrellas de cine como Sir Richard Attenborough o Steve Mc Queen. Fueron muchos los reyes de la noche en aquella época, pero sin duda, si alguna vez existió ese título honorífico de Rey de King’s Road fue patrimonio exclusivo de un futbolista. Un delantero centro espigado, fornido, de patillas largas y aspecto de galán. Se llamaba Peter Osgood, era el nueve del Chelsea y anotaba tantos goles en el campo como fuera de él. Le llamaban ‘The Wizard of Os’ [El mago de Os'], y durante los primeros años de la década de los setenta, campaba a sus anchas por las calles de Chelsea. En la capital británica del glamour, el pop, el sexo y las drogas de nuevo cuño, el estilo de vida de Ossie se elevó incluso por encima de ídolos como George Harrison, Paul McCartney o Mick Jagger. La estrella de Osgood fue demasiado fugaz, pero llegó a brillar con tal fuerza a comienzos de los setenta, que deslumbró a toda Europa.
Natural de Windsor, Peter Osgood fichó por el Chelsea con sólo 17 primaveras, y tuvo un debut más que prometedor. Fue un 16 de diciembre de 1964, en la Copa de la Liga, frente al Workington. Su equipo, el Chelsea, ganó por 2-0, y los dos goles llevaron la firma del joven Ossie. Su bautismo de fuego causó tanta sensación que después de aquello, los dirigentes del Chelsea decidieron que aquel chico alto y apuesto debía foguearse cuanto antes, así que decidieron hacerle un hueco en el equipo reserva del club, para lograr que Osgood fuera familiarizándose con sus compañeros. En 1965, sólo un año después, Osgood confirmaba todos los buenos augurios sobre su olfato de gol, encadenando una racha de doce tantos en ocho encuentros, incluido un partidazo en la Copa de Ferias ante la Roma, en un choque que pasó a la historia por su violencia como ‘La batalla de Stanford Bridge’. Su gran espaldarazo para llegar al primer equipo llegó frente al Burnley, equipo ante el que Osgood, que no era precisamente un tipo muy veloz en la arrancada, logró anotar un golazo después de correr durante sesenta metros con la pelota pegada al pie. Después de aquel tanto, nadie volvería a sentar a Ossie en el banquillo. Había nacido la estrella que el Chelsea, entonces un equipo sin demasiado glamour, necesitaba para pelear con los grandes de Inglaterra. Sus goles y su carisma le llevaron a ser conocido, desde entonces, como ‘El Mago de Os’, acaparando la atención tanto de hinchas como periodistas. Otro que siguió atentamente sus evoluciones fue Sir Alf Ramsey, seleccionador inglés, que llegó a incluirle en una pre-selección para disputar la Copa del Mundo, aunque finalmente Osgood no entró en la convocatoria final, dejando paso a estrellas más consagradas como Bobby Chalrton, Jimmy Greaves o Geoff Hurst. Aquello fue un golpe para la moral de Osgood, que estaba lanzado hacia el estrellato como una promesa en ciernes, aunque lo que realmente terminó de minar su progresión fue una salvaje entrada de un defensa del Blackpool, Emlyn Hugues, que acabó por romperle la pierna el 6 de octubre de 1966. Aquella lesión, relamente seria, amenazó con frenar en seco su progresión, y Ossie, el delantero centro mágico del Chelsea, tuvo que ver cómo su equipo caía en la final de la FA Cup frente al Tottenham. Sin embargo, el carismático Osgoog superó la lesión, y después de cuatro o cinco temporadas como delantero centro, volvió a ser víctima de graves lesiones. Quizá por ello, para evitar su prematura retirada, su amigo y consejero Dave Sexton le propuso jugar más retrasado, arrancando desde el centro del campo. Tampoco le fue mal como llegador. Veía puerta con facilidad y tenía muchísima potencia. En total, ‘El Mago de Os’ perforó la portería contraria en 150 ocasiones, después de 380 partidos como jugador franquicia de los blues de Stanford Bridge.
Osgood lideró dentro y fuera de los terrenos de juego a una pandilla de juerguistas incorregibles, que acabó por convertirse en un equipo de fútbol de tanta anarquía como talento. Junto a Ossie aparecían un buen portero como Bonetti, el indomable ‘Choper’ Harris como cacique defensivo, el genial Cooke o los imprevisibles Hudson y Weller. No eran el mejor equipo del mundo, desde luego, pero sí una cuadrilla de personajes que era capaz de ganarle a cualquiera si tenían el día. Eso fue lo que ocurrió en 1970, cuando gracias a la pericia de Osgood, el Chelsea dio la campanada y batió en la final de la FA Cup al entonces poderoso Leeds United, que había llegado a la final como claro favorito, y que no tuvo más remedio que inclinarse ante el gol decisivo de ‘El Mago de Os’, que liquidó en la recta final a los whites con un gol de delantero centro puro. Después del partido, los futbolistas del Chelsea incendiaron la noche con una borrachera descomunal por los garitos de King’s Road. Era su primer título, y lo celebraron a lo grande. Aunque su gran noche estaba por llegar. Fue sólo una temporada después, cuando se colaron contra todo pronóstico, y después de dejar seco al Manchester City, en la finalísima de la Recopa de Europa. La final fue en Atenas, en mayo de 1971, y el rival era el Real Madrid, que acudía a la cita con su máquina bien engrasada. Goyo Benito, Zoco, Pirri, Paco Gento y Manolo Velázquez, entre otros, parecían demasiado rival para el equipo de los juerguistas de Chelsea. Sin embargo, en el estadio de El Pireo sólo hubo un equipo, el Chelsea, que impuso su ley desde el inicio. Osgood anotó a los cincuenta y cinco minutos, y se llevaba la ovación de todo el estadio al ser sustituído a cuatro minutos para el final. Pero cuando todo el banquillo estaba celebrando por anticipado el título, Zoco empató en el minuto 90. Como por aquellos entonces no había prórroga, había que jugar un partido de desempate dos días después. El día antes del desempate, la tropa del Chelsea preparó el choque de un modo curioso. Harris, Cooke y Osgood se llevaron a todo el equipo de marcha por Atenas. Se bebieron tal cantidad de cocktails que algunos no podían levantarse de la cama al día siguiente. Curiosamente, en vez de acusar la borrachera en la final, el Chelsea hizo bueno el factor resaca. Salieron al campo y derrotaron al Real Madrid por 2-1, con un gol, sí, de Peter Osgood. Cuando volvieron a Inglaterra, fueron recibidos como héroes. Nadie podía creer que aquellos simpáticos gamberros hubieran acabado con el mito europeo del Real Madrid. Hubo algún periodista que llegó a publicar que ‘el triunfo del Chelsea en Atenas había sido muy grande, aunque mucho más pequeño que la cogorza que Osgoos y Harris cogerían después de haber levantado una Copa, y no de vodka, en Europa’. Sin duda, aquellos fueron los mejores años del Chelsea, y de Peter Osgood, el galán de largas patillas que era el rey sin corona de King’s Road.
Todos querían a Ossie. Los hinchas, la prensa, los dueños de los pubs y sobre todo, las mujeres. Después del triunfo ante el Madrid, la fama de conquistador de Osgood alcanzó niveles insospechados, hasta el punto de que incluso George Best llegó a sentirse desplazado por Ossie, que se había convertido en el objetivo número uno de todas las mujeres de Inglaterra. Decían que no solía repetír compañía femenina durante más de dos noches consecutivas, y que solía quedarse dormido en las barras de los bares, junto a compañeros de correrías tan ilustres como Keith Richards o Steve Mc Queen. Aunque su conquista más sonada entre el género femenino llegó de la mano de su amigo, Richard Attenborough, reputado cineasta, que se tomó la libertad de invitar a Londres a la exuberante actriz Raquel Welch, conocida entonces por ‘El Cuerpo’ para que siguiera, en directo, un partido del Chelsea. El director telefoneó a la Welch advirtiéndole de que en su equipo de fútbol jugaba un futbolista que seguramente sería de su interés, y ‘El Cuerpo’ acabó presentándose en Londres, en el palco de Stanford Bridge. Antes del partido, después de haber visto a Osgood en el calentamiento, la señorita Welch pidió permiso para abandonar su localidad, se adentró en las tripas del estadio y pidió permiso para acceder a la puerta del vestuario del Chelsea. Cuenta la leyenda que no se movió de allí hasta que logró hablar con Osgood. Después del partido, Osgood y Raquel Welch quemaron la noche en King’s Road, rodeados de Atenborough, Steve Moqueen, Mick Jagger y varios jugadores del Chelsea. Ése fue el comienzo de un tórrido romance que se disparó por los mentideros de Londres. Osgood había cazado a ‘El Cuerpo’. Claro que, según cuenta la leyenda, fue ‘El Cuerpo’ quien cazó a Osgood. Sobre todo, porque cuentan que la superestrella de Hollywood llegó a presentarse en un partido del Chelsea con una camiseta en la que, en la parte frontal, podía leerse ‘Ossie marcó aquí’. A pesar de que no pasó demasiado tiempo con la Welch, después de aquella camiseta, nadie pudo discutir que Peter Osgood era el Rey de King`s Road. Dentro y fuera del césped. Él tampoco lo escondía.
-‘Mi vida me encanta. Conduzco un coche de carreras, apuesto lo que me da la gana, tengo todas las chicas guapas que quiero y me bebo una botella de vodka al día. Encima, me pagan por jugar al fútbol, y la gente me quiere. ¿Qué más puedo pedir?’
Cuando Osgood se retiró, abrió un pub con su socio Ian Hutchinson en 1980, el Union Inn, y se dedicó a disfrutar de la vida. No tuvo demasiado éxito en los negocios, y abrió la mano más de la cuenta en cuestiones de dinero, pero nunca acabó de despegarse definitivamente del fútbol. Rehusó ejercer como entrenador, aunque sí publicó una autobiografía ‘EL Rey de Stanford Bridge’ y también protagonizó un curioso cameo en la película inglesa ‘La fábrica del fútbol’. En 2006, Peter Osgood abandonaba el mundo de los vivos. Lo hacía de un modo tan extraño como precipitado. Unas semanas antes había arrancado una calurosa afición de su hinchada en el descanso de un partido del Chelsea, y se disponía a asistir al funeral de uno de sus familiares. Sin embargo, en ese funeral, Ossie sufriría un ataque al corazón. El ex delantero del Chelsea moriría en los brazos de su familia, que no podía creer lo que estaba viviendo. Tras conocer la trágica muerte de ‘El Mago de Os’, los hinchas del Chelsea colgaron una pancarta en el fondo sur de Stanford Bridge, que decía así:
- ‘Ossie, no has sido el mejor. Ossie, no has sido nuestro Dios. Ossie, tu eras el Chelsea. Nunca te olvidaremos.’
El domingo de octubre de 2006, el fallecido Peter Osgood recibió el homenaje de toda su afición. De toda la gente que le tenía por un Dios. De los que le vieron jugar y de los que jamás tuvieron ese privilegio. El Chelsea ofició una misa en memoria de su alma y decidió enterrar su cenizas justo debajo del punto de penalti del fondo sur de Stanford Bridge. Nada mejor que ese sitio para dar descanso eterno a un delantero centro que desde esa distancia que Osgood conocía a la perfección. Los once metros.
El Chelsea de Osgood pasó a la historia sin haber ganado ni una sola Liga, eso es cierto, pero como equipo copero por excelencia se ganó el respeto de los demás primero, y el cariño de la gente después. El Chelsea de Osgood era la bandera de un grupo de amigos, de una forma de vida, de una pandilla de locos maravillosos. Tanto, que se ganó fama de ser el equipo de la juerga, del buen rollo, del movimiento pop y de las estrellas de cine. La retirada de Osgood, el rey de King’s Road, acentuó la muerte deportiva de aquel Chelsea que no era el mejor equipo del mundo, pero sí practicaba un fútbol alegre, dinámico, moral y combativo. Con la caída aquellos gamberros que habían sido capaces de noquear al Real Madrid, el Chelsea inició su declive deportivo. Lo hizo coincidiendo en el tiempo con el derrumbe cultural de King’s Road, que acabó diluyéndose como centro neurálgico de la movida de Londres. Años después, el Chelsea descendió a Segunda y tardó quince años en asentarse en Primera. Hoy la cosa ha cambiado. Chelsea sigue siendo la capital británica del lujo, y sus calles son un negocio de luces de neón y tiendas de antigüedades. Propiedad del magnate ruso Roman Abramovich, el Chelsea nada en petrodólares, tiene el dinero por castigo y se ha convertido en una máquina de ganar, colocándose a la altura de los grandes de la Premier League y de Europa. Pero antes de que el fútbol fuera un cochino negocio, hubo un delantero centro, Peter Osgood, que fue el rey sin corona de King´s Road. Ossie alcanzó el cielo con Raquel Welch y su Chelsea, un equipo de barrio, alcanzó el cielo derrotando al Real Madrid.

















Menudo tio este..ademas de delantero bueno, se ligaba tias buenas, porque he estado mirando por internet y la raquel welch estaba de toma pan y moja…otra buena historia Hacha…saludos
Los ingleses tienen cientos de historietas de pubs, borracheras enormes y tias macizas…unos cracks estos ingleses…y elChelsea, sobre todo. Como dice Sein, buena historia ruben…..a ver para cuando una de un jugador de mi equipo, el Leeds United
Jaja, mítica historia inglesa del jugador borracho y triunfador que encima es un genio sobre la cancha de juego. Está claro que en el fútbol actual en el que tan importante es llegar en buenas condiciones físicas al encuentro estas historias no tendrían cabida. Pero siempre da gusto tener alguien que eche la cabeza atrás por nosotros y busque este tipo de ‘hazañas’. Un abrazo Ruben
eso si qs un ekipo…si salen todos juntos, ganarán todos juntos…
q aprenda el barça, q ahora salen, sí, pero cada uno a su puta bola
saludos
el chelsea gano una recopa al madrid? I have no idea…interesante
Vaya con Peter… A partir de mañana voy a trabajar duro para ser como el… jaja fiesta, mujeres… y ncima luego es bueno jugando al futbol.
Oye Uría, m harías el favor de contestarme a unas preguntas para luego colgar la entrevista en mi blog?
Sea cual sea la contestación gracias HACHA!
Afortunado en el fútbool, afortunado en el amor. La verdad es que tuvo suerte en ambas cosas. Era, según lo que cuentas, un bun delantero, goleador. Hay muchas historias ya sobre jugadores que quizás no llegaron a ser más grandes por sus problemas con ciertas drogas.
PD: Rubén ya he publicado la entrevista en mi blog. A la gente parece que le gusta.
http://pasionsevillista.blogspot.com
DE aquel equipo, más que Peter Osgood, creo que brillaron Chopper Harris, un tipo increíble, y quizá Charlie Cooke, que tenía mucho talento según he leido en varios foros del Chelsea. Pero vamos, que el artículo está genial y se aprende un montón contigo Uría, sigue así
Que pinta tenía este jugador, impresionante. No llama para nada la atención que tipos como Paul Weller o Damon Albarn sean aficionados del Chelsea. Al fin y al cabo, son unos distinguidos como Peter Osgood.
Hacha, perdón por la autopublicidad, pero te invito a que pases por mi blog a leer la historia de Darío Dubois. Obviamente, como con Friday y tantos otros excéntricos, termina trágicamente. ¿Pero dónde se ha visto un futbolista que se pinte el rostro a lo black metal para jugar los partidos? Estoy seguro que te gustará.
Saludos!!
Bueno los ingleses suelen ser así y este después de marcar los goles los celebraba de la manera tipica inglesa.
Otra buena historia Ruben. Un poco mas alla del sandwichito que Johan se clavaba en los entretiempos no?
Abrazo porteño.
[...] seles Escribio un articulo buenisimo hoyAqui hay un pedazo del articuloRehusó ejercer como entrenador, aunque sí publicó una autobiografía ‘EL Rey de Stanford Bridge’ y también protagonizó un curioso cameo en la película inglesa ‘La fábrica del fútbol’. En 2006, Peter Osgood abandonaba el mundo de los … Lea el resto de este fabuloso articulo here Posted in Uncategorized Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post. Post a comment or leave a trackback: Trackback URL. [...]
Gracias no conocía ningún jugador de este calibre del Chelsea.
Si es cierto lo de la camiseta de la Welch “JUGON!!!”
Saludos
[...] a otro conjunto inglés, en este caso el Chelsea que lideraba el juerguista delantero centro Peter Osgood. En la ida disputada en el Camp Nou el Real Zaragoza ganó por 0-1 gracias a un solitario gol de [...]
[...] Por King’s Road y la minifalda, Osgood y Raquel [...]
[...] los blues les une su condición de británicos, su heráldica, sus ídolos borrachines y geniales (Best, Law, Osgood, Cooke) y sus fogosas hinchadas. Claro, que les separa un profundo y kilométrico mar de ideas en torno a [...]
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