El doctor que fue ‘El Cañón de Filipinas’

12 02 2008

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[por Rubén Uría]

Su leyenda nació un 30 de abril de 1922. El escenario era el Estadio de Bouscat, en Burdeos. Allí se enfrentaban Francia y España. Aquella tarde, en la delantera española figuraba un muchacho de origen filipino que se llamaba Paulino Alcántara. Dos rebotes en el centro del campo sirvieron para que, justo delante del pie de Alcántara, cayera un balón suelto. Alcántara armó la pierna, endureció el pie y le pegó tan fuerte a la pelota que de su bota salió un misil tele-dirigido que muchos espectadores no acertaban a seguir con la vista. La defensa de Francia no pudo hacer nada. Su portero, tampoco. Se había convertido en una estatua de sal. El proyectil de Alcántara había alcanzado tal velocidad que nadie fue capaz de interponerse en el camino entre la pelota y la portería. Las crónicas de la época cuentan que, en aquel disparo de Alcántara, la pelota impactó con tal violencia contra la portería que acabó por reventar las redes, que quedaron destrozadas por la potencia del chut del ariete del Barça. Con la portería francesa echando humo, con las redes agujereadas y con el público puesto en pie, había nacido la leyenda de un goleador inverosímil. Un delantero llamado Alcántara que, desde ese día, pasó a los libros de historia del fútbol como ‘El cañón de Filipinas’. Leer el resto de esta entrada »