Herr Torschuetzenkoenig

11 02 2008

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[por Rubén Uría]

Tenía un pie más grande que otro, una preocupante propensión a engordar y menos cintura que la rueda de un tractor. Sin embargo, debajo de aquellos tocinillos y esos extraños andares, se escondía un depreadador que se suspendía del aire cuando sobre los tejados se escapaban las tardes. Su casa estaba en las nubes. Desde allí, cabeceaba, anotaba de espuela o facturaba chilenas espectaculares. Se llamaba Uwe Seeler, aunque entre los alemanes era más conocido como ‘Torschuetzenkoenig’ [pichichi, ariete, cañonero]. Hijo de futbolista e importante comercial de Hamburgo, comenzó su carrera como infantil con apenas seis años en el equipo local del Hamburgo SV, donde permanecería durante casi una vida, veintinueve años. Como infantil anotó 600 goles y como juvenil 470. Es decir, que el rollizo Uwe había conseguido acumular más de mil goles en su paso por la cantera del club. Una cifra tan escandalosa que acabó por convencer a los directivos del Hamburgo de que aquel chaval era, sin lugar a dudas, el mejor jugador de fútbol del país. Y todo, a pesar de su aspecto rechoncho, tosco, y lejos del prototipo de deportista de elite estilizado. En la pluma del escritor Eduardo Galeano, el retrato -robot de Uwe era el siguiente:

- (…) Era siempre el más bajo y el más gordo. Un hamburgués rechoncho y petizo, de andar oscilante, que tenía un pie más grande que el otro, pero Uwe Seeler era una pulga cuando saltaba, una liebre cuando corría y un toro cuando cabeceaba.

Debutó con el primer equipo en 1954, a la edad de 17 años y en su equipo de toda la vida fue nombrado mejor jugador alemán del año en tres ocasiones, en 1960, 1964 y 1970, y Balón de Bronce en 1960. Con la selección alemana disputó cuatro Copas del Mundo, y fue uno de los pocos jugadores de la historia del fútbol que pueden presumir de haber marcado en cuatro mundiales. Permaneció en el Hamburgo hasta 1972, cuando a la edad de 36 años decía adiós uno de los mejores goleadores de todos los tiempos que dejó la mítica marca de 700 partidos jugados y 550 goles marcados en el fútbol profesional.

Su corona de goleador la recogería Gerd Müller, y el bueno de Uwe protagonizaría un hecho curioso en 1978. Tenía 42 años y volvió a vestirse de corto para jugar en el modesto Cork City irlandés, como reclamo publicitario de una marca deportiva. Al colgar definitivamente las botas, el mejor goleador de la Bundesliga se dedicó, con exclusividad, a seguir con su carrera como comercial de la famosa marca deportiva: Adidas. Con el paso del tiempo, Uwe Seeler recuerda con melancolía aquellos años en los que él mismo, a pesar de ser una gran estrella del fútbol, alternaba los partidos con su trabajo como agente comercial, algo que le obligaba a recorrer entre 60.000 y 80.000 kilómetros por semana. Algo impensable en el fútbol-negocio de hoy en día:

- ‘En mis tiempos el fútbol era sólo deporte, ahora es un negocio donde se ganan millones. Los futbolistas de hoy día tienen las mejores condiciones de trabajo posibles y ganan millones. Yo daría saltos de alegría cada mañana’.

Para algo más que dar saltos de alegría por la mañana fue la oferta, mareante y astronómica, que recibió el bueno de Seeler en 1961. Uwe, que ya era el mejor ‘nueve’ de la Bundesliga y que era sinónimo de gol, estaba en la agenda de los clubes más fuertes de toda Europa. Por sus servicios se interesó el Aston Villa primero, el Atlético de Madrid después y finalmente, el Inter de Milán de Moratti, el único club con el que Uwe accedió a contactar. Su amigo y compañero de selección, Franz Beckanbauer, le aconsejó sobre la mareante oferta italiana:

- Si quieres hacerte rico, debes marcharte de Alemania…y si quieres ser inmensamente rico, debes fichar por el Inter.

La negociación con el club neroazzurro duró sólo tres días. Los italianos le ofrecían un contrato por más de un millón de marcos, una cantidad que Seeler, por muchos goles que marcara en el Hamburgo y en su selección, jamás habría soñado ganar. Beckenbauer tenía razón. Si Uwe quería ser inmensamente rico, el Inter era su destino. No fue así. El corazón de Uwe no tenía precio. Y su corazón estaba en su Hamburgo.

- Todo lo que tenía que hacer era escribir las nueve letras de mi nombre y con esto hubiera resuelto mi vida, pero decidí seguir en mi equipo de toda la vida, el Hamburgo, porque era donde me sentía querido. Preferí la comodidad de mi casa, de estar con mi familia y de poder seguir siendo comercial de Adidas’.

Uwe Seeler declinó la oferta interista y aceptó quedarse en el equipo que amaba, el Hamburgo. Su gesto, romántico y agradecido, consiguió que la afición alemana no sólo le brindara su cariño como goleador inconmensurable, sino que su ‚no’ al Inter incrementó aún más popularidad entre el público, y convirtió a Uwe `Torschuetzenkoenig’ Seeler en un símbolo nacional. En un tipo que no estaba en venta. En un icono sagrado de las tradiciones alemanas.

Seeler, uno de los mejores goleadores de la historia del fútbol mundial, entró en los libros de historia a base de goles, y se hizo un hueco entre los corazones de los alemanes por su fidelidad hacia su país, y por jugar, durante toda una vida, en el mismo equipo, el Hamburgo. Quizá por eso la canciller alemana, Angela Merkel, le rindió homenaje cuando el delantero cumplió los setenta. La canciller no dudó un instante en referirse a Seeler en los siguientes términos.

- Ha sido, es y será el líder resplandeciente. El capitán honorífico de Alemania. Nuestro Uwe Seeler.

Esas dos palabras, ‘Nuestro Uwe’, son las que aparecen en la inscripción de una enorme estatua de bronce de dos toneladas de peso y tres metros de altura, que se alza en las inmediaciones del nuevo estadio del Hamburgo, como homenaje a Seeler. Un recordatorio para inmortalizar a un chico regordete, que tenía una pierna más corta que otra y que se hizo famoso por sus acrobáticos goles. Una inmortalidad - bañada en bronce- más que merecida para ’Herr Torschuetzenkoenig’, el goleador incombustible. Un alemán mantecoso con tripita cervecera, bajo cuyo aspecto se escondía un goleador tan acrobático como genial. Una pulga cuando saltaba, una liebre cuando corría y un toro cuando cabeceaba.


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11 respuestas a “Herr Torschuetzenkoenig”

11 02 2008
PEDRO FULLO (18:00:55) :

Buena historia pero aburrida (un poco) aunque interesante. Respecto a lo del ránking ese que tienes, los blogs son exclusivamente de futbol o se permite la licencia que sea de deportes en general? no es una pregunta con mala idea o con asegundas intenciones, sino porqué nosotros tenemos un blog dedicado al fútbol y otro deportes, por si un día quieres pasarte a ver que te parece. Está escrito en el tono humorístico, con piques Mandril-Farsa-Blavensia y con noticias locas sobre deportes tan dispares como la plancha extrema, el sumo o la WWE.

DESPUÉS DE DARTE LA PALIZA, NADA MÁS, SIGUE ASÍ Y QUE SEPAS QUE TE ESTAMOS LEYENDO MUCHOS, AUNQUE POR FALTA DE TIEMPO NO PODEMOS ESCRIBIR COMENTARIOS. Saludossssssssss

11 02 2008
Demian (18:22:51) :

Vi algo sobre la vida de Seeler en Fiebre Maldini, y la verdad que el tio es todo un personaje. Dos gorditos goleadores tanto él como Muller, y dos cracks
Un saludo

11 02 2008
fander (18:36:40) :

Como infantil 600 goles………….vaya bestia ¿no?

11 02 2008
Josep (19:04:55) :

1000 goles en el filial del Hamburgo cómo si no costase nada hacer goles. Bueno una histótia para saber más cultura de este deporte.

Saludos.

11 02 2008
diego (21:37:57) :

vaya tela, y lo del pie mas grande k el otro es verdad?

11 02 2008
"Lama"83 (21:44:20) :

Fantástico, había oído algo de su historia, pero no tantos detalles. Esta claro que en estos tiempos de hoy, ningún jugador dejaría la oportunidad de ser “inmensamente rico”. Ojalá futbolistas profesionales leyeran las historias que estás posteando en las últimas semanas.
A mi, me tienes enganchado.

Por cierto, aprovecho (aunque no es costumbre) para hacer un poco de autobombo y anunciar que ya esta disponible la pequeña entrevista que me has concedido. Aquí el enlace:

http://unoodostoques.blogspot.com/2008/02/hablando-de-ftbol-con-rubn-ura.html

Saludos

11 02 2008
Hugo Barrientos (22:58:54) :

“Hacha”, siempre que te visito aprendo un poco más.

Un saludo y por favor, añádeme al blogroll amigo, no me caería mal!!

Gracias por la entrevista q me has concedido. Dentro de poco y la publico. Se te agradece, eres un crack.

Un abrazo

12 02 2008
caligula (00:05:56) :

1000 goles de cantera. Nunca más.
Excelente artículo.

ABrazo porteño.

12 02 2008
giorgio (01:28:30) :

¿haría algún jugador hoy en día lo de seeler?….

saludos

12 02 2008
rubinhox (16:03:28) :

¿Entre 60.000 y 80.000 kilómetros por semana? Rubén, o se te han ido los ceros o se te han escapado las unidades temporales. Con los medios de la época, aunque relativamente reciente, no parece muy probable.

En fin, sólo es un detalle. Por lo demás buena historia, como de costumbre.
Un saludo cordial, Rubén

PD: Te invito a visitar mi página, http://deportexpress.wordpress.com, por si merece tener cabida en tu blogroll. Bueno, no sólo a ti. A todos, por supuesto.

14 02 2008
Mister Sufridor (14:29:23) :

Pues a mi me ha gustado y no me ha parecido aburrido…

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