Sir Matt Busby, entre tierra y cielo

6 02 2008

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[por Rubén Uría] [Foto: Archivo Manchester Utd.]

Hubo un antes y un después para el fútbol después de la tragedia de Munich. Hubo un antes y un después para el Manchester United después de que su avión se estrellara sin remisión con una casa colindante en Munich, un 6 de febrero de 1958. Y hubo un antes y un después en la vida de Matt Busby, después de aquel trágico accidente aéreo a las tres del mediodía de un frío jueves. En el vuelo 609 de la BEA habían perdido la vida 24 personas. Cuando Matt Busby, manager general de Los Diablos Rojos, recobró el conocimiento en el hospital alemán de Rech de Isar, tuvo noticias de la muerte de ocho de sus futbolistas [Bent, Byrne, Colman, Jones, Pegg, Whelan, Taylor y el mítico Duncan Edwards] y habían perdido la vida tres miembros de su cuerpo técnico [Whalley, Crikmer y Tommy Curry]. El cielo se desplomaba sobre la cabeza de Busby, que se hallaba en el interior de una cámara de oxígeno, todavía dolorido por sus heridas, acompañado de una enfermera alemana que le agarraba la mano. Fue allí cuando, postrado en una cama, Busby comenzó a darle vueltas a la cabeza para intentar comprender los extraños caprichos de su vida. Su padre y sus tíos habían sido asesinados en la Primera Guerra Mundial por los alemanes cuando él sólo tenía seis años de edad. Por aquel entonces, dos sentimientos copaban el corazón del pequeño Busby: su pasión por el fútbol y el odio hacia los alemanes. Fue durante esas horas agónicas cuando, con casi cincuenta años, Busby alzanzó a comprender el maravilloso milagro de la vida. Los alemanes que habían acabado con la vida de sus seres queridos años atrás, eran tan alemanes como los que se multiplicaban en un hospital de Baviera para salvarle la vida a él y al resto de la expedición del Manchester United. Aquella paradoja fue una lección para Busby. Después de una desgarradora alocución radiofónica para tranquilizar a toda Inglaterra, Matt Busby se juramentó en Munich. El sufrimiento de los Busby Babes no habría sido en balde. Reconstruiría, piedra sobre piedra, aquel gran equipo.

Natural de Orbiston, en el norte de Lanarkshire, Escocia, Busby nació en el seno de una familia de ascendente judío, aunque fue educado en la religión católica. Después de conocer el fallecimiento de su padre y sus tíos en la lucha contra los alemanes en La Gran Guerra, Matt descubrió su pasión por el fútbol, y después de un par de años como amateur, decidió fichar por el Manchester City. Con el City llegó a ser titular, ganó una Copa de Inglaterra en 1934 y se ganó un nombre por su instinto ganador. Después fue traspasado al Liverpool, en el que jugó hasta 1940, y fue internacional por Escocia en una ocasión. Busby acumulaba más de 300 partidos vistiendo la camiseta del City y del Liverpool y ya era famoso entre los aficionados, pero el estallido de la Segunda Guerra Mundial dio al traste con su carrera como futbolista importante, y después de 1939 sus piernas ya no eran tan veloces como en sus comienzos.

En la posguerra desechó una oferta del Liverpool para formar parte del cuerpo técnico del club, algo por lo que fue muy criticado en su día, y apostó por embarcarse en una nueva aventura desde el banquillo, dirigiendo al Manchester United en 1945. Allí fue donde el peculiar Busby comenzó a fraguar una serie de ideas e innovaciones que unos catalogaron como sandeces y otros, como fórmulas revolucionarias. Busby dio prioridad al orgullo por la camiseta, instauró las reuniones sociales en el club, integró a gran parte de los futbolistas en tareas administrativas y trató de hacer entender que el estado de salud del club dependía de la buena gestión del dinero. Busby siempre explicaba que el único camino para crecer era gastar poco y cobrar mucho. Con ese libro de estilo bajo el brazo, Matt Busby fue introduciendo en el primer equipo a futbolistas con edad juvenil. Era el mejor modo de gastar poco en futbolistas por un lado, y de dotar al club de una filosofía propia después. Para que su palabra fuera ley en el vestuario con aquellos futbolistas tan jóvenes, Busby se ayudó de Jimmy Murphy, su auténtica mano derecha tanto con los futbolistas como con la prensa. En sólo dos años, la austera y estricta política generada por Busby comenzó a dar sus frutos: en 1947, el Manchester lograba ser segundo del campeonato inglés, y un año más tarde, en 1948, conquistaba la FA Cup.

A mediados de la década de los cincuenta, Matt Busby agigantaba su leyenda no sólo como maestro de los banquillos, sino como gestor modelo del fútbol inglés. En 1955, Busby era el manager de moda en Las Islas, el tipo que desataba la envidia de los clubes rivales, y el hombre que había hecho realidad el milagro de los panes y los peces. Había formado el mejor equipo de Inglaterra con una media de edad de sólo 22 años. Aquel magnífico equipo fue bautizado por la prensa como los ‘Busby Babes‘, y logró coronarse campeón de Liga por dos temporadas consecutivas, siendo el número uno del país tanto en 1956 como en 1957. Aquel era un verdadero equipo, en toda la extensión de la palabra, que no sólo dignificaba a la ciudad de Manchester allá donde iba, sino que enganchaba al resto de hinchas británicos por la electricidad de su fútbol y por la filosofía de club que hacía latir los corazones de los Diablos Rojos. En aquel himno a la pelota que jugaba de rojo formaban talentos como Tommy Taylor, Eddie Colman, David Pegg, Geoff Bentt, Liam Whelan, Dennis Viollet, Roger Byrne, un juvenil de 19 años llamado Bobby Charlton y un fuera de serie que era la estrella del equipo, llamado Duncan Edwards. Era una generación de futbolistas únicos, dotados del suficiente fútbol y espíritu como para discutirle al Real Madrid la corona de rey de Europa.

El 6 de febrero de 1958, después de un partido de Copa de Europa ante el Estrella Roja, el corazón de aquel Manchester histórico dejó de latir. El vuelo 609 de la British Airways salió una hora tarde porque Johnny Berry, uno de los nuevos valores de Busby, perdió el pasaporte. El avión repostó en Múnich y allí, después de tres intentos de despegue, el avión chocó contra una casa. Eran las 15.04 p.m., y el capitán Thain había fracasado en su intento de remontar el vuelo. En mitad de una gran nevada muniquesa, el aparato se incendió, y el avión se convirtió en una trampa mortal donde muchos de aquellos genios del fútbol perdieron sus vidas. Murieron 23 de los 43 pasajeros de aquel vuelo maldito. Allí se dejaron la vida Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor, Geoff Bent y Liam Whelan. Después, quince días más tarde, y postrado en la cama de un hospital alemán, dejaría de latir el corazón del gigantesco y carismático Duncan Edwards. Aquellos días, Inglaterra pasó las horas con la oreja pegada a los transistores de radio, escuchando los boletines de un locutor de la BBC que, con voz entrecortada por la emoción que le embargaba, iba relatando quienes había muerto y quiénes seguían entre los vivos.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, Busby había logrado sobrevivir al accidente, a pesar de sufrir graves heridas y pasar varios días sedado. El manager del United, que llegó a ser visitado por un sacerdote para que se le practicara la extremaunción, se recuperó milagrosamente después de pasar muchas horas en una cámara de oxígeno, y fue entonces cuando haciendo gala de una extraordinaria firmeza para hacer frente a la tragedia, decidió hablar para todo el país a través de una conferencia radiofónica en la que envió un mensaje de fortaleza a toda una nación, Inglaterra, que lloraba el desdichado destino de aquel equipo.

- ‘Damas y caballeros, les hablo desde una cama en el hospital de Munich. Después del accidente sufrido hace aproximadamente un mes, les gustará saber que los jugadores que quedan y yo mismo nos estamos recuperando poco a poco’.

Mientras Busby y lo quedaba de aquel equipo se reponían del accidente, Jimmy Murphy comenzó la difícil tarea de la reconstrucción del equipo. Meses más tarde, Busby lograba llevar al nuevo United a la final de Copa de 1958, perdiendo ante el Bolton Wanderers. Aquel conjunto estaba todavía herido en lo más profundo de su corazón, y el binomio Murphy-Busby trató de capear el temporal tirando de algunos jugadores de segunda línea de la ciudad, así como el conjunto juvenil. Busby había jurado en su cama del hospital de Rech de Isar que volvería a construir un equipo ganador, y Su mujer desempeñó un papel esencial para convencerle de que no podía tirar la toalla y dejar en la estacada a los hinchas del United. Busby, un marido ejemplar, no echó el consejo en saco roto. Su puso manos a la obra y comenzó a reforzar los andamiajes de su nuevo proyecto.

Después de una temporada de transición, Busby arropó su nuevo equipo con una nueva generación de muchachos sin apenas experiencia pero gran entusiasmo por el fútbol. Liderados por Bobby Charlton, uno de los supervivientes de Munich, y por el pequeño pero terrorífico Nobby Stiles, nació un grupo de futbolistas cuyo ADN era idéntico al del malogrado Manchester de 1958. A esos jugadores intrépidos, con formación de la cantera y con hambre de gloria, se les unieron tres incorporaciones que llegaron tras recibir la bendición de Busby. El primer mosquetero era Brian Kidd, formado en Collyhurst como Stiles, y que era un delantero centro con dinamita en las botas. El segundo mosquetero era Dennis Law, un escocés volador con pie inverosímil, el amor platónico de otro genio llamado Bill Shankly, y que fichó por el United después de una maniobra maestra de Matt Busby. El tercer espadachín de los Diablos Rojos era norirlandés. Se llamaba George Best, tenía el pie de seda y fue denominado como ‘El Quinto Beatle‘, siendo el mejor futbolista del Imperio Británico, y también uno de los mayores borrachos de la historia de Las Islas.

Busby se esforzó en engrasar todas las piezas con mimo, con mucha mano izquierda, y consiguió ahormar una máquina de hacer buen fútbol que acabó por marcar una época. Lo hizo a base de ser no sólo un gestor modélico, sino también un psicólogo dentro del vestuario y un auténtico padre y consejero espiritual fuera del césped. Bajo la tutela del paternal Matt Busby, y auspiciado por la ‘Santísima Trinidad’ [Charlton, Law y Best], el Manchester United devolvería a su afición lo que la tragedia de Munich les había quitado. Fue diez años después del accidente, un 29 de mayo, en Londres. Aquella tarde, el Manchester United lograba alzar la Copa de Europa al vencer por 4-1, después de una durísima prórroga, al Benfica de Eusebio, La Pantera de Mozambique. En el año de nuestro señor de 1968, el Manchester United de Busby rezaba once cuentas de Diablos Rojos, once cuentas británicas, once nombres de un rosario de talento que se recitaba así, como un principio matemático. Alex Stepney, Shay Brenan, Tony Dunne, Pat Crerand, Bill Foulkes, Nobby Stiles, George Best, Brian Kidd, Bobby Charlton, Dennis Law, David Sadler y John Aston. Diez años después de haber vivido un infierno en Munich, el Manchester tocaba el cielo en Londres. El United era campeón de Europa. Sólo un año después, sin hacer ruido, sin estridencias, sin afán de protagonismo, el bueno de Busby se levantó una mañana, citó a los periodistas y les anunció que dejaba su cargo como manager del club:

- Estoy cansado, lo dejo, me marcho. Es hora de dejar paso a los jóvenes.

No fue el único gran éxito de Busby, apodado ‘Mr. Manchester United‘. A lo largo de su dilatada carrera, Matt Busby fue jugador, entrenador, directivo, manager, presidente y seleccionador por partida doble, ya que dirigió a Inglaterra en los Juegos Olímpicos de 1948 y posteriormente fue el encargado de regir los destinos de Escocia en 1958. Seleccionador, manager general y presidente. Además fue elegido vicepresidente de la Liga de Fútbol en 1982 y continuó hasta convertirse en un miembro vitalicio. Ganó una Copa de Europa, cinco títulos de Liga, dos Copas de Inglaterra, y dos títulos como Entrenador del Año del Imperio Británico. Su hoja de servicios se adornó aún más cuando recibió la Órden del Imperio Británico en 1958, creció cuando fue distinguido con el título honorífico de ‘Sir’ Matt Busby, y entró a formar parte de la leyenda cuando fue nombrado Caballero de San Jorge por Su Santidad El Papa en 1972, en reconocimiento a sus innumerables contribuciones para los más desfavorecidos. Sin embargo, el título más valioso recibido por Busby fue, como él mismo confesó, el cariño sin límites de su afición, y el respeto de todo un país, que siempre se refirió a su persona como ‘Sir Manchester United’.

El día de su muerte, miles de hinchas colocaron flores en torno a Old Trafford, el templo del Manchester que el propio Busby había dejado como legado. Fue el mejor homenaje posible para un soñador escocés. Para un tipo que un día soñó con hacer campeón de Europa al Manchester y lo consiguió. Para el hijo de un minero que murió en la Gran Guerra a manos de los alemanes y que salvó su vida gracias a los médicos alemanes. El gran patriarca de los Diablos Rojos falleció la noche del 20 de enero de 1994, después de perder una larga batalla contra el cáncer. Antes había dejado un regalo en el césped de Old Trafford: el fichaje relámpago de un francés, Eric Cantona, que devolvería la gloria a su equipo en los años noventa. El corazón Busby, el padre del United, dejó de latir un jueves. Justo el mismo día de la semana en que su gran equipo, ‘Los Inmortales Busby Boys’, se estrellaban a bordo de un avión. Busby perdió su partido contra la muerte a la edad de 84 años. Genio del fútbol, pastor de almas e inspirador del trabajo en equipo, Matt Busy se ganó su parcela en el Olimpo de los Dioses del Fútbol. Allí, probablemente, instalado en un despacho celestial, planea el futuro de su Manchester United. Allí se bebe una buena pinta de cerveza con Duncan Edwards, bromea con Roger Byrne y le explica la táctica a Eddie Colman. Quién sabe si incluso Busby ya haya perdonado sus excesos a George Best, aquel genio que también murió sólo once años después, al acabar con el hígado hecho pedazos, debido a sus problemas con el alcohol. Lo único seguro es que, en el caso de Sir Matt Busby, su recuerdo es inmortal. Así en la tierra, como en el cielo.


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19 respuestas a “Sir Matt Busby, entre tierra y cielo”

6 02 2008
Totonet (10:23:22) :

Lamentablemente hombres que dejen una estela como la que dejó Matt Busby ya no vienen. Hoy todo es comercio, comercio y más comercio.
Personas como éstas con sentimientos hacia una divisa ya no nacen.
Totonet
http://www.cuentosdelapelota.com.ar

6 02 2008
dein (11:49:08) :

Hola Hacha
Verás, conmovedora historia la de Sir Busby, pero en el fútbol de ahora, que ya es un negocio y solo eso, los equpos tienen miedo de dar prioridad a sus canteras y, de vez en cuando, fichar un crack. Ahroa hacen lo contrario. Fichan tres o cuatro cracks cada año y suben uno de la cantera cada diez años. Así nos va…
Saludos

6 02 2008
elhacha (11:59:49) :

@ Todos
Hola a todos los visitantes de este humilde blog. La verdad es que esta mañana me he sentido bastante mal, porque como suelo hacer cada mañana, he acudido al kiosco más próximo y he comprado un ejemplar de La Razón, diario que suelo comprar para leer a dos tipos que escriben francamente bien. Uno, Alvite, y otro, Julián Redondo.
Sin embargo, me he llevado una sorpresa cuando en la página 64 del periódico me he encontrado con un artículo firmado por Domingo García, de unas tres columnas, en las que dos de ellas son el fiel reflejo, fusilado, de un post que escribí sobre Duncan Edwards, unos días antes del 50 aniversario de la tragedia de Munich.
Como existe total impunidad en este tipo de cosas, y como quien esto escribe tampoco tiene pretensiones de llamar la atención a nadie, sólo reflejo aquí que cuenta hoy La Razón, como se puede ver en su web de Internet, y qué se reflejó en este blog. Es una pena, porque hasta hoy, creía en el código deontológico de algunos compañeros.

Este es el artículo de La Razón:
Cincuenta años de luto.
http://www.larazon.es/19298/noticia/Deportes/Cincuenta_a%F1os_de_luto

Este es el artículo publicado en este Blog:
Duncan Edwards, muchos cuerpos, sólo un alma.
http://elhacha.wordpress.com/2008/01/28/edwards-muchos-cuerpos-solo-un-alma

Que cada uno saque sus propias conclusiones, yo tengo la conciencia tranquila.
Un saludo a todos.

6 02 2008
vortex (12:04:58) :

Una buena historia, eso sí, espero que mañana no la publiquen en La Razón. Claro, que eso te pasa por leer La Razón….Un saludo Uría, sigue así.

6 02 2008
vortex (12:06:30) :

Y a ver para cuándo alguna historieta de fútbol argentino, que también está bien y no te prodigas mucho con el ¿no? Un abrazo!

6 02 2008
LUIS (13:25:11) :

Veo que Rubén ya no tiene tiempo ni/o ganas de contestar al Departamento de quejas, sugerencias…
Comparto totalmente la visión de CARLOS de que no te lees la mayoría de los blogs que incluyes. Algunos ya permanecen en la lista por inercia. Es inexplicable que blog que publican 3 ó 4 entradas en un mes estén incluídos y otros que escriben 13 ó 14 (y de calidad, por supuesto) no aparecen o se caen sin motivo habiendo entrado antes.
Futbol de Actualidad o Un Grande Sin Memoria creo que no deberían faltar.
Ya que te lamentas por la falta de ética de algunos, también deberías tener la honestidad de no meterte a realizar un ránking que te queda grande atendiendo a criterios que ni siquiera tú conoces y no valorando, ni de lejos, muchos de los blogs que incluyes o deshechas aleatoriamente.

6 02 2008
Mancunian (13:30:51) :

Dios bendiga a los “Babes”: FOREVER REMEMBERED

REcomiendo la visita a la página del Man United: http://www.manutd.com

6 02 2008
elhacha (14:18:17) :

@ Vortex
Captados los dos mensajes, oído cocina. Un saludo.

@ Luis
Totalmente de acuerdo contigo en los dos casos que comentas, el de Fútbol de Actualidad y Un grande sin memoria. Aunque en el caso del Ránking, en la cabecera de los mismos, sí se puede leer que la elección es totalmente libre, subjetiva, y que no responde a ningún criterio de selección que no sea el de quien esto escribe, que a veces acierta y en la mayoría, se equivoca. Eso, creo yo, es tener ética.
Por lo demás, agradecerte tus amables palabras y su certeras críticas. Ojalá pases más tiempo por aquí, de corazón. Un abrazo.

@ Mancounian
Espectacular la web oficial del Man.Utd. Por cierto, que en el informativo de ‘Cuatro, primera edición’, Manu Carreño ha dado paso a una pieza sobre el accidente de Münich, y ha incluido el estremecedor relato del capitán del avión Elizabethan, el capitán Thain, finalmente absuelto de toda culpa. Muy recomendable. Un abrazo.

6 02 2008
Roberto Ales (14:47:09) :

Como dice Mancounian, larga vida al United
Una gran historia, sin duda.
Salu2

6 02 2008
de castro (15:07:36) :

Sin duda, una buena historia, que estos días nos han vendido hasta en la sopa a la hora de comer…pero una duda: ¿De verdad este equipo podía hacerle frente al Madrid de Di Stéfano? ¿No es exagerar un poco?
Saludos

6 02 2008
JUANPA (15:09:19) :

HOLA RUBÉN!!!!! UN AVISO: NO HAGAS NINGÚN DISCURSO NO VAYA A SER QUE EL REY TE LO COPIE PARA LA PRÓXIMA NOCHEBUENA JAJA.

BUENO PUES DECIRTE QUE UN GRAN ARTÍCULO EL DE HOY (EL DE EDWARS YA TE LO HABIA LEIDO) Y QUE YO TAMBIÉN PRETENDO DURANTE UNOS DÍAS HOMENAJEAR EN MI BLOG A LOS “BUSBY BOYS” UNOS AUTÉNTICOS “HOMBRES DE HONOR”.

UN ABRAZO!!!!!!!!!!!

6 02 2008
J. Urrutia (17:00:33) :

Bonito homenaje amigo Hatxa!

¿La Razón?…

6 02 2008
Sergio45 (19:51:13) :

Yo no leeira ese fancine ni aunque lo regalaran en los semámoforos.
Ánimo Rubén, que más de un cerdo de esos te vas a encontrar en el camino. Es lo que tiene ser un puto genio.

6 02 2008
António (19:55:15) :

Solo una nota, el equipo de Benfica que jugó la final en 1968 era la seguinte:

José Henrique, Jacinto Santos, Adolfo Calisto, Jaime Graça, Humberto Fernandes, António Simões, Mário Coluna, José Augusto, Fernando Cruz, José Torres, Eusébio

6 02 2008
alejandro (20:05:16) :

La vida es asi de dura, se pueden encontar este tipo de personas en el camino pero ahi que seguir para adelante.
http://pasionsevillista.blogspot.com

6 02 2008
giorgio (23:18:43) :

fino fino hacha!

y tienes “razón”…ni caso, es el periodismo de hoy, tan desnaturalizado como lo q más. para eso están los blogs y los bloggers, para reconcocer el buen trabajo, el puro

saludos

7 02 2008
The Boot Room: La tragedia del United, antecedente de su gloria (00:09:00) :

[...] el fin del conflicto bélico, Matt Busby, un testarudo y optimista escocés, fue nombrado manager, y llevó casi hasta las últimas consecuencias una idea: el equipo lo formarían en la medida de [...]

10 02 2008
fernando (20:35:25) :

Este personaje es todo en el Manchester como Bill Shlanky en el Liverpool. Un abrazo.

11 02 2008
El duelo de Manchester » Diarios de Futbol (15:19:11) :

[...] Planeta Áxel | De Dudley a Belgrado Brit Corner | Espectacular homenaje en Old Trafford El Hacha | Sir Matt Busby, entre tierra y cielo Tags: Manchester [...]

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