Edwards: Muchos cuerpos, sólo un alma

28 01 2008

duncanedwards_1955_l.jpg

[por Rubén Uría]

Los dioses del fútbol lloraron un 6 de febrero de 1958. Aquella noche, en la capital de Baviera, Munich, el vuelo 817 se estrelló con toda la expedición del Manchester United en el interior del Elizabethan. Los Diablos Rojos volvían de de Belgrado, donde se habían enfrentado al Estrella Roja en partido de semifinales de la Copa de Europa, y habían hecho escala para repostar en Baviera. Bajo una fuerte tormenta, el aparato 817 de la compañía BEA, no pudo despegar. Lo intentó en tres ocasiones, pero a la tercera acabó estrellándose contra la pista y contra una casa que se levantaba al final del aeropuerto, lo que motivó el posterior incendio del Elizabethan. Murieron 23 de los 44 pasajeros, entre ellos ocho jugadores y nueve periodistas. Matt Busby llegó a recibir la extremaunción, pero se salvaría milagrosamente de sus múltiples heridas, y un joven suplente, Bobby Charlton, volvería a nacer en el Hospital Rechts de Isar. La gran estrella del United, Duncan Edwards, se debatía entre la vida y la muerte. Llegó a Rechts de Isar medio muerto, habiendo perdido gran cantidad de sangre, y necesitaba un riñón artificial. Por alguna ignota razón, Edwards se aferraba a la vida y, en mitad de su agonía, a pie de cama, pidió a los médicos que avisaran al ayudante de Matt Busby, el diligente Jimmy Murphy. Tenía una cosa muy importante que preguntarle. Murphy se presentó en la habitación del moribundo Edwards y allí escuchó la sobrecogedora pregunta de Duncan:

- Jimmy, una pregunta ¿A qué hora es el partido contra los Wolves? Ese partido no me lo quiero perder de ninguna forma. ¿A qué hora jugamos?

Aquellos días fueron una tragedia para el resto del mundo, y una agonía para los hinchas del Manchester United, que sufrían el minuto a minuto de sus ídolos, postrados en las frías camas de un hospital de Baviera. Matt Busby, al que un sacerdote llegó a visitar por su estado crítico, comprendió que, después de haber salido con vida del accidente, debía enviar un mensaje de esperanza a sus hinchas. Así lo hizo: ‘Damas y caballeros, les hablo desde una cama en el hospital de Munich. Después del accidente sufrido hace aproximadamente un mes, les gustará saber que los jugadores que quedan y yo mismo nos estamos recuperando poco a poco’. No fue el caso de Duncan Edwards, el corazón de aquel fantástico Manchester de los cincuenta.

Duncan fue el primogénito de Gladstone y Sarah Edwards. Tuvo una hermana, Carole Anne, que murió en 1946 cuando sólo tenía 14 semanas, y aquella desgracia unió todavía más a Duncan con sus padres, que siempre confiaron en el afán de superación de su hijo, un muchacho tan aplicado en el colegio como destacado en el deporte. El joven Edwards debutó en el Manchester United el 4 de abril de 1953, con sólo 16 años, lo que le convirtió en el futbolista más joven en debutar en la máxima competición inglesa. Aquella tarde, después de su partidazo ante el Cardiff City de Gales, había nacido una leyenda, la del todocampista Edwards. Porque eso fue Duncan, un todocampista. Un futbolista total, de ida y vuelta, con condiciones innatas para la defensa, con incorporaciones letales en ataque y con una capacidad para el liderazgo que asustaba. Tal fue su irrupción en el fútbol británico, que en sólo diez partidos se convirtió en el referente de los denominados Busby Babes (los bebés de Matt Busby). Sus cambios de juego y sus relampagueantes remates desde fuera del área le catapultaron a la selección inglesa. Tenía sólo 18 años y 183 días, y fue titular contra Escocia el 2 de abril de 1955, siendo el debutante más joven de toda la historia de Inglaterra después de la Segunda Guerra Mundial (récord que después batirían Wayne Rooney y Theo Walcott). Con 21 años, Super-Edwards, como fue bautizado por el Daily Mirror, estaba en la plenitud de su carrera. Había jugado 175 partidos oficiales con el United, estaba en la cresta de la ola y los ingleses le veían como la principal baza de los ‘pross’ para conquistar el Mundial de 1958, en Suecia. No fue así. Un capricho del destino quiso que el vuelo 187 de la BEA, el Elizabethian, se estrellara en Munich en una trampa mortal que, entre el fuego del avión y la tormenta de nieve, acabó con Los Diablos Rojos. A Duncan, prácticamente muerto, lo llevaron a un hospital de Munich. Allí peleó por su vida como un jabato.

El cuerpo de Duncan estaba magullado, dolorido, y había perdido una cantidad demasiado importante de sangre. Pero el principal problema era su riñón. Estaba destrozado, y los médicos necesitaban conseguir uno artificial, con urgencia, para salvar la vida del centrocampista. A pesar de ello, Edwards aguantó estoicamente las curas, soportó todas las heridas e incluso estuvo consciente para bromear con el personal del hospital, que estaba asombrado por la capacidad de lucha de Duncan, el caballero de la cancha. El riñón artificial llegó a las 32 horas, pero no funcionó como se esperaba. La sangre de Edwards se había coagulado y el interior de su cuerpo comenzó a destrozarse por dentro, provocándole una sangría interna. Su estado empeoró y falleció en  silencio, en un último viaje lejos de casa, en un hospital bávaro, un 21 de febrero. Había regateado a la muerte durante quince días.

El Imperio Británico le rindió un homenaje caluroso cinco días más tarde, en Dudley. Fue un adiós a la altura de un Jefe de Estado, y sus compañeros no pudieron contener las lágrimas por el que, hasta entonces, era el verdadero jefe del vestuario. Bobby Charlton, después de lograr la Copa de Europa diez años después de la muerte de Duncan, recordó:

‘Edwards era incomparable. Es terrible que muriera, y sólo puedo explicar a la gente que su adiós fue la mayor tragedia, porque era el mejor de todos nosotros. En toda mi vida como futbolista, siempre sentí que podía competir con cualquier jugador. Menos con Duncan. Él era el talento, siempre me sentí inferior a él’.

Otro tipo duro de la historia del fútbol británico, el escocés Tommy Docherty, iba aún más lejos:

- ‘Muchos hablan de Pelé. Esos no vieron jugar a Duncan Edwards’.

Aunque quizá el mejor homenaje a Edwards se lo tributó desde el corazón Jimmy Murphy, el ayudante de Busby , el tipo al que Duncan le confesó, moribundo, que quería jugar a toda costa el siguiente partido. Para Murphy, fue un hombre inolvidable:

‘Con el paso de los años, cuando escuchaba a Muhammad Alí decir que era ‘el más grande’, no podía parar de sonreír. El más grande fue Duncan Edwards’.

Los padres de Duncan, que habían pasado el trago amargo de enterrar a su hija de 14 meses, Carole Anne, tuvieron palabras sencillas y amables después del multitudinario entierro de su querido Duncan:

‘Quizá le gente le recuerde como el mejor futbolista de Inglaterra. Nosotros sólo podemos decir que era un buen hijo. El mejor hijo’.

La traumática muerte de Edwards conmocionó el mundo del fútbol, y dejó un vacío insustituible en el corazón de Manchester. De aquel equipo legendario se salvaron Busby (el alma mater de los Red Devils), Berry, Blanchflower y Gregg, así como el prometedor juvenil Bobby Charlton, que años más tarde levantaría una Copa de Europa, en 1968, y elevaría su sinceridad y categoría humana por encima de su fútbol de kilates. ‘Todos los días de mi vida me he acordado del accidente y todos los días de mi vida me he preguntado por qué murieron mis amigos y yo no’. En el Elizabethan encontraron la muerte Mark Jones Eddie ‘Caderas móviles’ Colman, Whelan, Roger Byrne, Geoff Bent, David Pegg y Taylor, además de ocho periodistas y tres directivos. A día de hoy, en la iglesia de Saint Francis, resisten al paso del tiempo dos vidrieras con la efigie del añorado Duncan Edwards. En ambas, el mítico Edwards aparece vestido de futbolista y en una de las efigies puede leerse la siguiente inscripción: ‘Hay muchos cuerpos, sólo hay un alma’.


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23 respuestas a “Edwards: Muchos cuerpos, sólo un alma”

28 01 2008
Diego Mainz (17:49:51) :

Impresionante relato. Conocía y había leído sobre el accidente del Man.Utd, pero no sabía mucho de Duncan Edwards, ni de que era el mejor futbolista inglés de esos años. Enhorabuena por el post Rubén, como siempre, eres el mejor. Un abrazo

28 01 2008
Heleatletica69 (17:52:29) :

Curiosa historia. Yo también había oído algo. Qué pasó con el equipo esa temporada? dejó de competir?

28 01 2008
jesper olsen (17:54:39) :

Oye Hacha, sinceramente, no es la primera vez que te lo digo, no entiendo cómo narices no escribes en el Marca o en el AS. Para lo que ponen Manolete, Roncero, Jose Vicente Hernáez, Roberto Gómez o Matallanas, te leo a tí. Un abrazo monstruo

28 01 2008
elhacha (17:57:41) :

@ Diego Mainz y Jesper Olsen
Gracias por los halagos, no los merezco. Yo sí que os debo dar las gracias, porque este blog no tendría razón de ser de no ser por vosotros. Un abrazo.

@ Heleatlética 69
Hola! Verás, no tengo mucha información a respecto sobre el asunto, aunque sí te puedo decir que Berry, Blanchflower y Gregg, entre otros, fueron la columna vertebral de lo que quedó del equipo, a los que se unieron 11 futbolistas del equipo amateur del United, y un par de juveniles, entre los que se encontraba el ilustre Bobby Charlton. Un beso

28 01 2008
elhacha (18:00:37) :

@ Todos
Salvo en la prensa inglesa, no existe mucha información acerca del bueno de Duncan Edwards en castellano, pero sí en inglés. En cuanto a lo audiovisual, para que os hagáis a la idea de cómo jugaba a fútbol, aquí os dejo este impresionante enlace sobre su figura, comentado por algunos ‘grandes’.
http://es.youtube.com/watch?v=ADOqaqXjbDk
Un abrazo

28 01 2008
Roberto Ales (18:21:40) :

Algo similar le pasó al Torino en los años 40, o a la selección de Zambia en los últimos años. Una historia terrible, sin duda, un abrazo

28 01 2008
doblej (18:23:11) :

He oido y leido cosas al respecto de ese accidente, que la verdad fue desolador.Al parecer la generación del Manchester era prodigiosa y digna de marcar una epoca quizás contra el Madrid que por entonces lo ganó todo.La tragedia se cirnió con el equipo y con el la imposibilidad de que muchos jugadores quedarían en la historia por su juego y no por un lamentable accidente

un saludo

28 01 2008
elhacha (18:30:08) :

@ Todos
Por cierto, hace poco ‘Cuatro’ emitió el programa ‘Sobrevivir al desastre’, una serie de la BBC que recuerda los peores accidentes y desastres naturales de los últimos tiempos. Cuatro ofreció ‘La tragedia del Manchester’. Grabado en blanco y negro, el espacio profundizaba en las causas de la tragedia y rememoraba su historia a través del relato de los testigos y de la reconstrucción de la última jornada del equipo. Si alguno de los visitantes y habituales del blog grabó ese reportaje emitido por ‘Cuatro’, rogaría que me lo hiciera saber para poder conservarlo en formato DVD. Un abrazo

28 01 2008
R7UL (19:21:49) :

buena manera de no hablar del patetic y del verdadero crack de esta liga ROBINHO

28 01 2008
El Cruce (19:35:03) :

Conocía la historia, muy por encima, de aquel fatidico accidente.
No así la de Duncan Edwards. Imagino que una vez muerto, como suele hacerse, aumentó el mito. Nunca sabremos que hubiera sido de aquel jugador ni de aquel equipo.
DEP

Saludos

28 01 2008
Nelson (20:08:33) :

Que hases en un blog??? mi amigo, creo que tu tienes mas talento que algunos seudoperiodistas que eh leido .

28 01 2008
giorgio (21:03:09) :

hacha, al final voi a poner unos clínex al lado del ordenador para cuando entre a tu blog. cada vez se me pone más “la gallina de piel”.

desconocía a edwars….me informaré

saludos

29 01 2008
"Lama" (08:20:16) :

Sí que conocía esta trágica historia, incluso tengo algún recuerdo de ver en la tele (en un reportaje, por supuesto) un vídeo en blanco y negro de como ponían las palabras de Busby en la megafonía de Old Trafford y el campo lleno sobrecogido… se me quedo grabado.

En cuanto a la figura de Edwards, gracias, no conocía a este grande del deporte. En muchas ocasiones nos ceñimos a los “seis grandes” y dejamos de lado a muchísimos grandes de este deporte que por una o por otra no llegaron a destacar en una gran competición.
Páharo! que me has hecho que se me humedezcan los ojos en el trabajo.

Saludos

29 01 2008
Mancunian (09:25:06) :

Hola Hacha!!!

Muchas gracias por acordarte de la “Tragedia de Munich”, es un orgullo para todo seguidor del United poder hablar de cómo sufrió el club y la afición y supo sobreponerse hasta ganar la Copa de Europa años después… En Old Trafford hay una placa conmemorativa que reza:

Munich, 6 de febrero de 1958,
Un avión roto,
Un equipo roto,
Un sueño roto,
Ninguna palabra dicha,
Una promesa en silencio,
Os amamos entonces,
Os amaremos ahora,
Edwards, Byrne, Tayulor, Whelan,
Jones, Pegg, Bert, Colmar
Dios bendiga a los “Babes”

Cada vez que he ido al estadio le he rendido culto a esos jugadores que nunca llegué a ver jugar pero que cada 6 de febrero siento la pérdida como si fuese mía propia.

Glory, glory Man United!

29 01 2008
dein (13:08:21) :

En fin…espectacular Ruben, espectacular

29 01 2008
Sergio45 (15:19:22) :

Joer Rubén me has emocionado, buff menudo relato.
Parece que con Edwards se fue un jugador muy a lo Di Stefano, con mucha menos técnica el ingles pero parece que tenia un disparo mejor, muy a lo puskas. Pele era diferente y un poco posterior a esa epoca, eso si, el fútbol de hoy en dia no existiria sin Pele, nadie se podrá comparar nunca con O´Rey aunque las leyendas y los sentimientos a veces hagan decir cosas.

4 02 2008
heleatletica (11:53:29) :

En el País de hoy

Los inmortales ‘Busby Boys’

CAYETANO ROS - Valencia

EL PAÍS - Deportes - 04-02-2008

Fugaces como son los grandes equipos, aquél murió casi antes de haber nacido. En realidad, fue un sueño de Matt Busby y sus muchachos, The Busby Boys, que, sobre un campo bombardeado por los alemanes, conquistaron primero el fútbol inglés y después prometieron disputarle la supremacía europea al Real Madrid. Compartían espíritu, juventud y talento. Repartían cartas y risas en el avión que los traía de vuelta a casa tras eliminar al Estrella Roja, en Belgrado, clasificados para las semifinales de la Copa de Europa, cuando pararon a repostar en Múnich. Al tercer intento de despegue, aquel vuelo 609 de la British European Airways se estrelló contra una casa a las 15.04 del 6 de febrero de 1958. El miércoles se cumplen 50 años.

El Manchester United rinde tributo esta semana a los 23 fallecidos, ocho de ellos futbolistas. Tommy Taylor, el delantero centro, de 26 años; Robert Byrne, lateral izquierdo y capitán, de 28; Geoff Bent, callado suplente, de 26; Mark Jones, mediocentro fumador de pipa, de 24; David Pegg, extremo, de 22, hijo de un minero de Yorkshire y que disfrutaba escuchando a Frank Sinatra junto a Liam Whelan, el interior de Dublín, de 22; Eddie Coleman, travieso interior derecho, de 21, y Duncan Edwards, el niño prodigio de 21, medio izquierdo, que murió desangrado 15 días después. Les arrancaron el corazón a los Busby Boys, aunque los supervivientes mantuvieron viva la memoria hasta hoy. El más célebre, Bobby Charlton, que era apenas una promesa de 20 años, ha pasado estos días por los colegios de Manchester contando a los niños lo que significó aquella época. Los 50 fueron años de luz en Inglaterra en contraste con los oscuros 40 de la posguerra. La vida comenzaba a avanzar y a distanciarse de la cartilla de racionamiento y del mercado negro. Los más afortunados se compraban unas botas del extremo Stanley Matthews, la estrella del momento. Era el apogeo de James Dean en el cine y la música de Bill Haley con Rock around the clock. En Gran Bretaña triunfaban Tommy Steele y Frankie Lymon and The Teenagers. ¿El fútbol? Pesado y autocomplaciente, con los estadios llenos, si bien otra gran tragedia ya le había sacudido: el accidente aéreo de 1949 en el que murió todo el Torino. Ferenc Puskas dio una lección a los inventores del juego. Hasta entonces, un delantero centro era un tipo poderoso que trataba de arrasar a los defensas. Los húngaros tuvieron una idea. Su 9, Nandor Hidegkuti, jugaba como un enlace con la media, abriendo espacios para sus compañeros de ataque, Puskas y Kocsis, e incorporándose por sorpresa al gol. Hungría ganó a Inglaterra por 3-6 en Wembley y después por 7-1 en Budapest, lo que obligó a replantearse las cosas en las islas. El Manchester United adoptó el estilo húngaro. Y el entrenador, Matt Busby (1904-1994), capitán de Escocia en su etapa de jugador, iba a impulsar lo mejor de la cantera nacional. Entre él y Stan Cullis, técnico del Wolverhampton, transformaron el fútbol inglés y lo acercaron al del resto de Europa. Su lema hizo fortuna: un jugador es lo bastante mayor siempre y cuando sea lo suficientemente bueno. En 1955-56, el Manchester ganó la Liga con un juego entusiasta, poderoso y alegre, reconocido rápidamente en todo el país. E inspiró dos apodos legendarios: The Busby Boys y The Red Devils. Cuando Busby llegó al cargo, en 1945, se encontró con excelentes futbolistas y un campo maltrecho por las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. Busby era un hombre obsesionado con la necesidad de construir. Un purista. Le gustaba que los futbolistas se expresaran en el terreno. Tenía una mirada amplia y abierta. Quería abrir el Manchester al mundo. De las cenizas de Múnich, Busby levantó el United a partir de tres supervivientes: Bobby Charlton, Harry Gregg y Bill Foulkes. Fichó, entre otros, a David Herd, Albert Quixhall y Dennis Law antes de descubrir, en 1964, al mayor artista norirlandés: George Best. Con ellos conquistó la Copa de Europa de 1968 al Benfica, en Wembley, el primer club inglés en lograrlo. Claro que no todo el mérito fue de Busby. Su fiel asistente, James Murphy (1910-1989), asumió los mandos mientras el primer entrenador se recuperaba de graves heridas en las piernas en un hospital de Múnich. “Estaba completamente solo y tuve que rehacer un equipo”, recordó Murphy; “fue importante coger futbolistas de fuera de Old Trafford, fuera del ambiente de muerte de Manchester y de toda la emoción”. Trece días después de la tragedia, el Manchester disputó la Copa inglesa contra el Sheffield en su mítico estadio. Sesenta mil espectadores crearon un ambiente electrizante. Las alineaciones contenían once espacios en blanco en vez de los nombres de los jugadores. Los hinchas corearon los de los fallecidos. El United venció por 3-0. “Me dieron pena los chicos del Sheffield”, dijo Charlton; “para los aficionados sólo había un equipo, el nuestro”. Tres meses después, Busby presenció con muletas la final de la Copa perdida ante el Bolton (2-0). Todos cantaron ese día en Wembley Abide with me (Resiste junto a mí) cuando los jugadores salían del vestuario. Los chicos del United lucían un blasón en el pecho de sus camisetas, el emblema del ave Fénix renaciendo de sus cenizas. “Tras perder ante el Bolton, fue peor que nunca”, evocó el defensa Foulkes; “al volver a Manchester, nos esperaban millones de personas”. De los tres equipos que levantó en 25 años en el United, Busby le explicó al periodista John Roberts, autor del libro The team that wouldn’t die, cuál fue su preferido: “A los más viejos les puede gustar mi primer equipo, el que ganó la Copa de 1948. Otros prefieren el que precedió a la tragedia, los Babes. Y otros, por la magia de Charlton, Best y Law, dirán que el que conquistó la Copa de Europa de 1968, aun sin el lesionado Law. El de antes de Múnich fue potencialmente el mejor que he visto. Estaba a punto de arrebatarle la corona al Madrid”. “¿Eres tú, Jimmy? ¿El partido ante los Wolves es a las tres?”, susurró Duncan Edwards, echado en la cama del hospital de Múnich, al recibir la visita de James Murphy. A pesar de las heridas mortales, Edwards pensaba en jugar ante el Wolverhampton. El volante izquierdo sólo jugó en Primera cuatro años, nueve meses y seis días, convirtiéndose en el James Dean del fútbol inglés. “Era tan bueno con la derecha como con la izquierda”, lo describió Bobby Charlton; “podía meter un balón a 30 metros y era sólido en la defensa y bueno en el juego aéreo. Recuerdo una anécdota: en una semifinal ante el Chelsea, Murphy nos dijo que evitáramos la dependencia de Duncan. Que éramos un equipo sobrado de talento. Al llegar 0-0 al descanso, nos gritó: ‘Pasadle a Duncan’. Ganamos el partido”. Edwards fue también la debilidad de Busby, que lo comparaba con Best por la tranquilidad con que se tomaban los partidos. “Nada podía pararlo ni ponerle nervioso. Y tenía una frase talismán: ‘Eh, chicos, no hemos venido aquí para nada”. A los 11 años, Duncan ya jugaba con chicos de 15 en el Dudley, el conjunto de su ciudad. A esa edad se lo llevó el Manchester United y lo hizo debutar en Primera a los 16 años y 184 días frente al Cardiff City. Ganó dos Ligas consecutivas y en 1957 llegó a las semifinales de la Copa de Europa, en las que cayó ante el Madrid de Di Stéfano. Por el camino logró resultados espectaculares: un 12-0 al Anderlecht o un 5-6 en el cómputo global ante el Athletic. Se estrenó con la selección a los 18 años y 183 días, registro sólo superado por Michael Owen en el Mundial de Francia 98. Debutó en la aplastante victoria ante Escocia (7-2) y causó sensación ante la Alemania que venía de proclamarse campeona del mundo en Suiza 54. Marcó cinco goles en 18 partidos internacionales. El espíritu de Busby ha perdurado a lo largo del tiempo. El Manchester ganaría dos Ligas, 1965 y 1967, antes de iniciar un declive que acabó con el descenso en 1974. Resurgió ya con Alex Ferguson, otro escocés, en el banquillo desde 1986. Él también apostó por la juventud y consiguió casi un milagro: dar prioridad al fútbol en un club convertido en un negocio multimillonario. Sus diablos rojos se vestirán el domingo como hace 50 años. Los números del 1 al 11, la camisa clásica roja, los pantalones blancos y las medias negras, con el cuello en forma de v en vez de la camiseta abotonada de la primera mitad de aquella década. Les espera el Manchester City en Old Trafford. Ese equipaje, que no será comercializado, es el que llevaban en Belgrado un día antes de la tragedia. El mejor recuerdo para los inmortales Busby Boys.

5 02 2008
dismus (21:20:24) :

Gracias por sus comentarios. !Igual cuantas sabaís vosotros!
Hay, para me, dos cuestiones importantes me gustaria hacer sobre esta accidente.
Primero ¿Era esta equipo suficiente para derota a lo sobrepoderoso equipo Real Madrid? No lo sé por seguro, pero tengo la idea que Madrid habriá sido demasiado para Los Diablos aquel año. Pero con cada año con esta equipo joven ganiando mas y mas experiencia, creo que era un gran posibilidad que lo habriá hecho en los proximos años. Pero triste para me o no, debo decir que aquel Madrid ha sido el mejor equipo del todas tiempos, simplemente porque los habia ganado 5 vezes la copa Europea. Punto.
La otra cosa es que es, para me, una tragadia muy distinto a los otras como lo de Turin en 1949, por ejemplo, (Otra grandisimo equipo) en que los pasejeros a Munich tuvieron una idea del iminente disastre (como otras han mostrado aqui). Jugadores cambiando sus sillones. El fuerte católico Liam Whelan con sus ultimas palabras “Si es la ultima estoy preparado para irme con el señor”. ¿Que habriá occurido si solo un jugador se habia puesto en pie y dijo “Yo no voy a voler, me marcho”?
¿Que habriá occurido?

6 02 2008
Sir Matt Busby, en la tierra como en el cielo « EL ‘HACHA’ DE RUBÉN URÍA (10:16:02) :

[...] la muerte de ocho de sus futbolistas [Bent, Byrne, Colman, Jones, Pegg, Whelan, Taylor y el mítico Duncan Edwards] y habían perdido la vida tres miembros de su cuerpo técnico [Whalley, Crikmer y Tommy Curry]. El [...]

6 02 2008
elhacha (12:00:45) :

@ Todos
Hola a todos los visitantes de este humilde blog. La verdad es que esta mañana me he sentido bastante mal, porque como suelo hacer cada mañana, he acudido al kiosco más próximo y he comprado un ejemplar de La Razón, diario que suelo comprar para leer a dos tipos que escriben francamente bien. Uno, Alvite, y otro, Julián Redondo. Sin embargo, me he llevado una sorpresa cuando en la página 64 del periódico me he encontrado con un artículo firmado por Domingo García, de unas tres columnas, en las que dos de ellas son el fiel reflejo, fusilado, de un post que escribí sobre Duncan Edwards, unos días antes del 50 aniversario de la tragedia de Munich.
Como existe total impunidad en este tipo de cosas, y como quien esto escribe tampoco tiene pretensiones de llamar la atención a nadie, sólo reflejo aquí que cuenta hoy La Razón, como se puede ver en su web de Internet, y qué se reflejó en este blog. Es una pena, porque hasta hoy, creía en el código deontológico de algunos compañeros.

Este es el artículo de La Razón:
Cincuenta años de luto.
http://www.larazon.es/19298/noticia/Deportes/Cincuenta_a%F1os_de_luto

Este es el artículo publicado en este Blog:
Duncan Edwards, muchos cuerpos, sólo un alma.
http://elhacha.wordpress.com/2008/01/28/edwards-muchos-cuerpos-solo-un-alma

Que cada uno saque sus propias conclusiones, yo tengo la conciencia tranquila.
Un saludo a todos.

6 02 2008
The Boot Room: La tragedia del United, antecedente de su gloria (23:37:00) :

[...] Roger Byrne, Eddie Colman, David Pegg, Liam Whelan, Geoff Bent y Mark Jones. Duncan Edwards, el chaval con más talento que ha dado Inglaterra según todos quiénes le vieron jugar, luchó durante casi dos semanas por su vida antes de morir, a los 21 años, preocupado por la hora [...]

7 02 2008
The Boot Room: La tragedia del United, antecedente de su gloria at Noticias De Futbol (00:55:46) :

[...] Roger Byrne, Eddie Colman, David Pegg, Liam Whelan, Geoff Bent y Mark Jones. Duncan Edwards, el chaval con más talento que ha dado Inglaterra según todos quiénes le vieron jugar, luchó durante casi dos semanas por su vida antes de morir, a los 21 años, preocupado por la hora [...]

23 02 2008
Gomeru Norte (01:14:48) :

Rubén, es la 1ª vez que te leo y me pones la piel de gallina. Por cierto, ese Man U fue el que eliminó al Athletic de Bilbao esa misma temporada? Te lo pregunto porque mi padre me contó que fue el primer partido de fútbol que recuerda haber visto en San Mamés y que quedaron 5-3. para cuando un post sobre el Real Oviedo y su gloriosa historia (p. ej. la delantera eléctrica de los años 30 y su primer partido en 1ª metiendole 7 al barça)

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