El chico de la funeraria de Collyhurst (II)

25 01 2008

[por Rubén Uría]

Auspiciado por Sir Alf Ramsey, seleccionador inglés, Nobby Stiles formó parte del once titular de los ‘pross’ en el Mundial de 1966, y allí hizo buenas las palabras de Matt Busby. No lesionó a nadie, pero asustó a unos cuantos. Primero hizo que los argentinos probaran su particular ‘jarabe de palo’ a base de bien, para después, en semifinales, ser el tipo más querido por los ingleses y más odiado por el resto del mundo. El motivo, su espectacular marcaje al hombre, por todo el campo y durante los noventa minutos a Eusebio, La Pantera de Mozambique. Stiles le secó utilizando todo su repertorio. Unas veces le golpeaba en los costados, otras le cuerpeaba y en la mayoría de los balones fuera del área, le pegaba en los tobillos. Su fútbol, tosco, primitivo, cavernario y casi violento, terminó por apagar la estrella de Eusebio, y con Stiles campando a sus anchas, Portugal cayó ante Inglaterra, que se plantó en la finalísima de su Mundial. En Wembley, ante Alemania Federal, Stiles volvió a coger su escoba y barrió todo lo que se le puso por delante, siendo el complemento perfecto para que Hurst, Peeters, Moore y Charlton impusieran su ley en el ataque. Inglaterra ganó aquel Mundial, Wembley cantó el God Save the Queen con orgullo y Nobby Stiles, el alopécico y desdentado centrocampista, bailó feliz abrazado a la Copa Jules Rimet, con unos extraños y patosos ademanes que pasaron a la historia británica como ‘La danza de Nobby’. Leer el resto de esta entrada »