El chico de la funeraria de Collyhurst (I)
24 01 2008[por Rubén Uría]
En el año de nuestro señor de 1942, un frío 18 de mayo, el matrimonio Stiles asistía, con complacencia y orgullo, al nacimiento de su progenitor, al que bautizaron Norbert Peter. Era el ojo derecho de su madre, y la gran esperanza de futuro de su padre, pero a la temprana edad de cinco años, el pequeño Nobby empezaba a revelar que su carácter no era precisamente el de un buen hijo. Se pasaba el día y la noche correteando por las calles de Collyhurst, un barrio obrero de Manchester, se peleaba con sus compañeros de colegio, hacía novillos más de la cuenta, era bastante feo y el tono de su voz era como el cacareo sordo de una gallina clueca. Nobby era, como se suele decir, una buena pieza. Un chico precoz en todo, un rebelde sin causa, un alborotador escolar que sólo calmaba su ansiedad cuando jugaba al fútbol, su gran pasión. Su sueño era jugar algún día en el Manchester, y cuando no estaba golpeando la pared del vecino a pelotazos, se colgaba de cualquier aparato de radio para escuchar los últimos resultados de los Diablos Rojos, algo que en cierta ocasión estuvo a punto de costarle un serio contratiempo, ya que, consumido por los nervios mientras escuchaba el relato de la BBC, metió la cabeza entre los barrotes de una silla, y tuvo que ser rescatado, según relataron sus antiguos amigos del barrio, usando una sierra. Después de sacar la cabeza de la silla, Nobby, ensimismado con la radio, ni siquiera dio las gracias, y volvió a pegar la oreja al transistor. Aquel día, su equipo, el Manchester United, vencía al Blackpool en la final de Copa.
No pasó mucho tiempo hasta que el incorregible y gamberro vástago de los Stiles decidió, siendo un adolescente, abandonar los libros. Su decisión fue un duro golpe para la familia, pero Nobby era mucho más feliz persiguiendo una pelota de trapo por las calles, dando rienda suelta a su sueño de defender la camiseta de Inglaterra. Tozudo, terco y mandón, Nobby desoyó a todos aquellos amigos y compañeros que le auguraron un nulo porvenir en el fútbol profesional, ya que era demasiado bajito, no iba demasiado bien de cabeza y tenía los pies, básicamente, cuadrados. El pequeño Stiles, fiel a su costumbre, hizo oídos sordos. Se enroló en el Lancashire Schoolboys y empezó a jugar como centrocampista. Allí sólo destacó por una cualidad tan extraña como decisiva. Stiles era tan feo que llamaba la atención. Asustaba a los delanteros rivales, acongojaba a los centrocampistas en los balones divididos y lograba que todas las miradas de los entrenadores rivales se fijaran en aquel chico católico de Collyhurst.
En 1957, con sólo quince años, un ojeador del Manchester United decidió probar a Norbert en un equipo amateur de los Diablos Rojos. Fue durante esa época donde La Bestia Stiles empezó a fraguar un talento destructivo tan feo como eficaz, tan violento como temido, tan doloroso para sus contrincantes como aplaudido por sus compañeros. También en aquellos días fue cuando Stiles sufrió un aparatosísimo choque en un balón dividido, lo que le provocó la pérdida de los dientes delanteros. Aquello, lejos de acomplejar aún más al feo Nobby, le llevó a un deseo irrefrenable de regocijarse en su pavoroso aspecto. El pequeño Stiles no sólo no hacía caso a las recomendaciones de los médicos, que le instaron a llevar correctores bucales y dentadura postiza, sino que, para acentuar su fiereza, saltaba al césped mostrando su dentadura, absolutamente mellada. Su aspecto, francamente terrorífico, empezó a ganarse la fama entre los hinchas del Manchester, que en 1958 acudían a los partidos del equipo amateur para seguir, in situ, las andanzas de un mediocentro agresivo, a veces brutal, que sabía leer los partidos como nadie, al que le faltaban los dientes, el pelo y que tenía un aspecto monstruoso.
Entre su dureza en el campo y su sonrisa agujereada, Stiles fue agrandando su leyenda, hasta que en 1960, el Manchester United decidía probar el particular estilo de Nobby, cuyas características guerrilleras fueron apreciadas por Sir Matt Busby, el gran patrón de los Diablos Rojos. En Old Trafford se ganó la fama de jugador de hierro, durísimo, capaz de pegar una patada incluso a su propio padre, como confesaron muchos de sus compañeros de vestuario. En 1961, por exigencias del guión, Busby decidió otorgarle la titularidad con una misión expresa: proteger el fútbol de seda de Bobby Charlton, Dennis Law y George Best, tres artistas del balón. Ellos tenían licencia para hacer lo que les diera la gana…y Stiles tenía, como el agente 007, licencia para pegar. Y así, a la vera de la Santísima Trinidad de los Diablos Rojos, la leyenda negra de Stiles fue creciendo directa y proporcionalmente a los títulos de su equipo. Con los Red Devils ganó una Liga y una Copa, y consiguió, en 1963, alcanzar la internacionalidad con Inglaterra. A base de patadas, brusquedades e incansable trabajo oscuro en el centro del campo, Stiles era una especie de monstruo cuya leyenda negra sembraba el pánico entre los rivales. Los periodistas llegaron a afirmar que comía ajos para echar el aliento a los delanteros de turno, e incluso corría el rumor de que Stiles se bañaba una vez por semana, pero sólo si su equipo perdía. Si ganaba, los olores persistían hasta la semana siguiente. Era el mito de Sísifo hecho carne, un depredador de tibias y peronés, un máquina de atizar de aspecto terrorífico cuyos marcajes terminaban por amargar al prójimo. Según la prensa británica de 1966, Stiles era tan duro que ‘podía insultar y hasta escupir en varios idiomas’. Su gran valedor, Matt Busby, no tuvo reparos en defender la reputación de Nobby:
- ¿Nobby Stiles un jugador sucio? De ninguna manera. Jamás ha lesionado a nadie. Eso sí, reconozco que ha asustado a unos cuantos’

















Hombre, viendo la foto de la derecha…era mas feo que Prosinecki, qué tío más feo, más que el Fary potando…por lo demás, un precioso artículo, como siempre Hacha!
Un abrazo tio
Ah, y no me extraña que asustara a algunos, jaja…
@ Todos
Evidentemente, el relato sobre Nobby Stiles tendrá una segunda parte. Se publicará probablemente mañana. Un abrazo y gracias.
Este debió ser el precursor del yeti, del fary…y de materazzi, uno que reparte de todo menos caramelos..curiosa historia
salu2
Hola, nada, que sólo entro para decir que, además de escribir como los ángeles, es un compañero estupendo este tío…Hala, ya.
Hola Hacha!
Solo felicitarte por esta serie de artículos sobre el fútbol británico, porque además de que estoy aprendiendo bastante, me sirve para tener referencias de un futbol que es el que mas me gusta porque siempre van al ataque, hay mucha pasion en los campos y los árbitros dejan jugar y no dan concierto de pito. Segun cuentas, Stiles era una especie de Roy Keane de ahora, ¿no? Un beso
Hola Rubén. Excelente nota, como siempre. Sé que nada tiene que ver con el fútbol y no son temas afines pero ¿es casado el hombre? y si lo es ¿hay fotos?
Un abrazo porteño!
Rubén Uría: un placer saludarle por estos lares. Somos los compañeros de COPE Pamplona, que nos estamos adentrando poco a poco en el mundo de los blogs y hemos abierto uno. Nuestra idea final es una página web, pero tenemos que ir poco a poco. Te dejo aquí el link para que nos visites y nos comentes si se tercia ( http://www.avalanchadeportiva.blogspot.com). Ya te hemos enlazado en nuestro blog. Un abrazo y nos leemos.
guapo, lo que se dice guapo, no era…Por cierto, creo que le apodaban ‘Drácula’ por los dientes. Un abrazo maestro!
grande! detrás de una gran calidad siempre ai un gran escudero! es edestas istorias q nos encantan vistas años después, peor si jugara a día d oi, nos indignaríamos!
saludos
Gracias Rubén por la historia, esto para que luego digan que las defensas de antaño eran blanditas cuando habia autenticos monstruos, Materazzi al lado de este parece una hermanita de la caridad.
Lo que más gracia me hace es que en la actualidad los Albeldas, Mottas, Gattusos y demás no son apreciados o son tildados de tuercebotas y si dentro de treinta años, leyeramos su historia como la de Stiles, los encontraríamos entrañables. Cuanta hipocresía.
Llevas una buena racha de anécdotario británico… para cuando una de mi Man. City?
Saludos
Desde luego el tio guapo no era…
rsg-1905.blogspot.com
Albelda y Gatusso (Motta no) es que SON tuercebotas, pero entre sus cualidades no está siempre “pegar”, y al menos Gatusso es muy bueno en lo suyo. Albelda siempre me ha parecido un mediocre con suerte de alcanzar el status que tiene.
Yo considero que un medio centro defensivo o barrendero como se les llama mucho ahora, no tiene porqué ser un malo técnicamente, ni tiene porqué limitarse a guardar la posición, repartir algo de estopa, y dar pases de dos metros al primero que vea, que es por ejemplo, la única virtud de Albelda o de las pocas que demuestra Diarra.
[...] por Bobby Charlton, uno de los supervivientes de Munich, y por el pequeño pero terrorífico Nobby Stiles, nació un grupo de futbolistas cuyo ADN era idéntico al del malogrado Manchester de 1958. A esos [...]