Maquiavelo asesina a Maquiavelo

16 01 2008

guti370x200.jpg

[por Rubén Uría]

Otra vez hay que recurrir a la ley de Thibert. Esa que reza así: ‘El fútbol es más simple que la teoría de Albert Eisntein, pero mucho más complicado que dos y dos son cuatro’. Prueba evidente de ello ha sido la eliminación del Real Madrid en la Copa del Rey, competición en la que acumula quince años de mal fario. Hasta la fecha, Schuster asomaba el bigote con gallardía cuando echaba mano de la clasificación, y ponía cara de pocos amigos cuando la canallesca la recordaba que para eso ya estaba Capello. El guión exigía al alemán fútbol caminar por la búsqueda de la excelencia, pero lo único excelente - y de récord- estaban siendo los números del Madrid, ciertamente impresionantes. Con el Madrid disparado de récord en récord, y con Schuster pertrechado en sus estadísticas, se adivinaba una noche copera donde el Real Madrid volvería a imponer su histórica pegada. No fue así. Los blancos jugaron bien durante treinta minutos, Saviola e Higuaín dieron un cursillo de cómo fallar goles cantados y en pleno aluvión blanco, con Moyá disfrazado de Casillas y con Manzano rezando el rosario, apareció Ibagaza. El Caño aprovechó un error de Cannavaro, encaró a Dudek y le superó con un globito made in Agüero. Era una puñalada al corazón de los suplentes del Madrid. Un crochet de derecha a Schuster y un fusilamiento al amanecer para todos esos directivos calderonianos que, ufanos, ya hablaban de triple corona. Fue un final irlandés, trágico y triste para un Madrid que no mereció perder, y que probó en sus carnes cómo sienta eso de perdonar más de la cuenta para terminar siendo ajusticiado sin previo aviso. Schuster hacía bandera con eso de que el fin justifica los medios. Esta noche, Maquiavelo (el Madrid) murió a manos de otro Maquiavelo (el Mallorca). Perro sí come carne de perro. Al menos, en la Copa del Rey. Leer el resto de esta entrada »





El amor platónico de Bill Shankly

16 01 2008

denislaw.jpg

[por Rubén Uría]

Bill Shankly, autor de las citas más audaces e ingeniosas de la historia del fútbol, se hizo hombre en East Ayrshire, Glenbuck, Escocia. Creció en el seno de una familia humilde de diez hermanos, tuvo una infancia durísima, llena de calamidades, y eso forjó en el un carácter tan crudo como irónico. No pudo darse un baño en condiciones hasta los quince años, trabajó a destajo en la mina  y encontró en el fútbol, la válvula de escape perfecta para alegrar su complicada vida. Shankly, un futbolista discreto, pronto entendió que su vocación estaba en el banquillo. Su primer equipo fue el Grimsby Town, luego pasó al Workington y más tarde, en 1956, ficharía para ser entrenador de un equipo modesto, el Huddersfield. Fue allí, en ese equipo, donde Shankly hizo debutar a un muchacho de clase obrera, con pies alados, mala leche y un descaro sobrenatural con la pelota en los pies. Se llamaba Dennis Law, era escocés, había crecido en un barrio marginal de Aberdeen y sólo tenía quince años. Después de unos cuantos partidos, Shankly habló con el presidente del Huddersfield, le pidió retener a cualquier precio a aquel muchacho y le dio un consejo:

- Oiga presidente, saque su diario y anote esto. Algún día, Dennis Law será transferido por 100.000 libras esterlinas. Leer el resto de esta entrada »