Ramos y la tentación de borrar con el codo lo que se firma con el brazo

3 01 2008

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[por Rubén Uría]

No es el protagonista de Memento. Tampoco aquel hombre ilustrado de Ray Bradbury, aquel tipo que deambulaba, de feria en feria, mostrando su torso tatuado hasta que el personal le mandaba a esparragar porque sus tatuajes se movían y contaban historias. Por no ser, Sergio Ramos tampoco es uno de esos presos que se pasan la vida en chirona engordando sus músculos en el patio. Debajo de las marcas élficas de Ramos subyacen corazón y músculo, Ramos emerge en el campo como un jugador de los de antes. El problema llega cuando se saca el bisturí para diseccionar la conducta de Ramos fuera del césped, donde se adivina que Ramos es un jugador de los de ahora. De esos que son víctimas o beneficiados del cochino negocio. Ramos empieza a ser de esos futbolistas que lo que firman con el brazo, lo borran con el codo. Y entre el honor y el dinero, lo segundo nunca es lo primero. Leer el resto de esta entrada »