La leyenda de Pak Do Ik [La otra caída del Imperio Romano]

1 01 2008

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[por Rubén Uría] [Foto: View Images]

En 1966, Estados Unidos realizó las primeras misiones del proyecto espacial Apollo y el Congreso aprobó la ley de ajuste cubano. En España, el Seat 850 hacía furor en los concesionarios, la música de Los Brincos rompía las ondas y el Real Madrid se proclamaba, por sexta vez en su historia, campeón de Europa. En otro confín del mundo, Corea del Norte sufría el régimen stalinista de Kim Il Sung, sólo 13 años después del final de la cruenta guerra de Corea, que había dividido la península en dos países. Corea del Norte era un país asustado, asolado por la muerte, y cuyo único orgullo nacional residía en la exótica presencia de su selección de fútbol en el Mundial de Inglaterra. Aquella selección estaba formada por amateurs, y sus futbolistas tenían que cumplir un requisito imprescindible para poder jugar a fútbol con la camiseta de su país: Debían estar solteros y pertenecer al ejército.

En junio de 1966, 28.000 espectadores abarrotaron el estadio de Middlesbrough para presenciar el choque entre Italia, bicampeona del mundo, frente a la débil y exótica Corea del Norte. Los italianos contaban con estrellas del calibre de Sandro Mazzola o Gianni Rivera, y eran claros favoritos para alcanzar la siguiente fase. Antes de que el árbitro señalase el comienzo del partido, los norcoreanos estaban casi temblando. No sabían como les recibiría el público inglés al pertenecer a un país con un régimen nada democrático, y estaban temerosos de encajar una goleada ante los italianos, algo que les podría acarrear represalias en el regreso a su militarizado país. Italia mostró su fortaleza en los primeros minutos, pero fue entonces cuando, de la nada, apareció un retaco cabo del ejército, un tal Pak Do Ik, y anotó un gol que todavía resuena en las entrañas de los templos ingleses. Corea había logrado lo que parecía imposible, y el diablo amarillo Pak Do Ik amenazaba la portería italiana cada quince minutos. El cuento de hadas de los coreanos se consumó cuando el árbitro pitó el final del partido y los aficionados ingleses les tributaron una memorable ovación por su gesta. La Cenicienta, Corea del Norte, había noqueado a Italia. La aventura asiática se había convertido en un cuento de hadas que pareció continuar cuando, a los 23 minutos de juego, goleaban a Portugal por 3 tantos a 0. Pero la carroza se convirtió en calabaza cuando los lusos, liderados por La Pantera Negra de Mozambique, Eusebio, remontaron el marcador hasta dominar por 5-3. Era el final del camino para Corea del Norte, sí, pero nadie podría olvidar jamás lo que Pak Do Ik y sus compañeros habían logrado ante los italianos.

Aquellas tres impronunciables sílabas, Pak Do Ik, fueron motivo de incesantes titulares, de interminables tertulias, de incontables programas de radio. En Italia, el tanto norcoreano fue descrito como ‘El mayor desastre desde la caída del Imperio Romano’, mientras que los cronistas transalpinos bautizaron a su verdugo, Pak Do Ik, como ‘el dentista’, por el enorme daño que les había causado su inesperado gol. Tal fue el escándalo de la eliminación italiana, que cuando los internacionales azurri llegaron a su país, fueron recibidos por una lluvia de tomates podridos. Los diarios de Milán escribieron aquel día un titular inolvidable: ‘Un coreano pone Italia de luto’.

Sin embargo, aquel delantero paticorto norcoreano nunca ejerció como odontólogo. Llegó al Mundial de Inglaterra como cabo, fue ascendido a sargento tras su gol a los italianos y, cuando colgó las botas, fue preparador físico. Años más tarde, en 2002, el productor británico Dan Gordon decidió filmar el documental “El partido de sus vidas”, basado en las peripecia de Pak Do Ik y sus compañeros en el Mundial de Inglaterra.En esa cinta, Pak Do Ik reveló la gran lección vivida durante aquellos días…

- Llegamos a Inglaterra como representantes de un estado comunista cerrado al mundo y teníamos miedo de qué podría pensar la gente sobre nosotros. Ganar a Italia nos enseñó que el fútbol puede mejorar las relaciones diplomáticas y promover la paz.

Hoy, cuatro décadas después, el escenario de aquel Corea del Norte-Italia, el viejo estadio de Ayresome Park, ha sido derruido para dejar paso a una urbanización de lujo. El Middlesbrough se ha mudado a un hogar más moderno y sofisticado como Riverside, pero curiosamente, en medio de la nueva construcción se dejó una huella justo en el punto en el que Pak Do Ik golpeó el balón que destrozó el orgullo italiano.

Pak Do Ik, el militar que nunca fue dentista, disfruta su vejez como empleado de imprenta jubilado. Lleva gafas, peina canas, usa bastón y disfruta con sus nietos. Les cuenta, con orgullo, que hace muchos años, un gol suyo provocó ‘el mayor desastre desde la caída del Imperio Romano’.


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2 respuestas a “La leyenda de Pak Do Ik [La otra caída del Imperio Romano]”

1 01 2008
el hombre del fútbol (18:59:56) :

Rubén “maestro” Uría, pásate por mi blog, y haz algún comentario por favor. Que grande el post de Pak Do Ik.

7 03 2008
The Game or their lives » Diarios de Futbol (19:39:25) :

[...] ir más lejos, Doo Ik era trabajador de una imprenta, pero sumó esfuerzos que provocaron la “vergüenza nacional” que titulaba la prensa [...]

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