[por Rubén Uría]
Año 1939. Adolf Hitler juega al ajedrez con el inminente escenario bélico. El Führer sienta las bases de la Segunda Guerra Mundial. Monta un estudio de televisión en Berlín para propagar su ideario nazi, verifica la ocupación de Checoslovaquia, firma un pacto con los soviéticos y ejecuta la invasión de Polonia. En julio de 1940, recibe la llamada de un colaborador del III Reich, que había estado presente en un partido de fútbol entre Alemania y Rumanía. El motivo de aquella conversación era un talento de apenas 19 primaveras, Friederich Walter, más conocido por Fritz, que convertía en gol todo lo que tocaba. Alemania había doblegado a Rumanía por 9 a 3 y Fritz había anotado un hat-trick que había animado a aquel militar a alertar a su Führer.
- Vive en Kaiserlautern, puede ser el mejor jugador de Europa y podría ser el embajador mundial del deporte alemán fuera de nuestras fronteras.
No fue así. Hitler sembró el pánico en toda Europa y el III Reich llamó a filas a todo alemán mayor de diecisiete años. Fritz Walter abandonó su carrera futbolística y su prometedora buena estrella para alistarse en un regimiento de infantería que realizó incursiones en Sardinia, Corsica y Elba, donde Walter alternaba el fusil con los partidos de fútbol del equipo del regimiento, los ‘Cazadores rojos’. No le fue tan bien cuando fue destinado al frente oriental, donde cayó prisionero del ejército soviético. Allí, en el inhóspito y frío campo de concentración de Marmaros-Sziget, en Rumanía, vivió sus días más inciertos. Pero, a diferencia de muchos otros, Walter tuvo la suerte de conocer al comandante ruso Major Zhukov, un fanático del fútbol. Zhukov fue el ángel de la guardia de Walter durante su cautiverio. Le mantuvo con vida, le concedió algunos privilegios y fue clave en que tanto Fritz, como su hermano Louis no fueran enviados a los campos de concentración de Siberia. Todo acabó cuando Hitler y su Tercer Reich capitularon, provocando que los Walter pudieran volver a Alemania en 1945. (…)
(Continuará)

















Menudo estadio bonito es el Fritz Walter, que se lo digan a Bakero!.
Un saludo Rubén. Felices fiestas!
HOLA!!!!!! QUE GRAN HISTORIA!!!!!!!! ESPERO QUE NO TARDE MUCHO EN LLEGAR LA CONTINUACIÓN. WENO RUBÉN, UN GRAN ABRAZO Y QUE PASES FELICES FIESTAS
Interesante historia, no conocia a este Fritz, parecia muy bueno no?
Me gustaría que pasaras por mi blog y te dejes algún comentario, estoy empezando y toda opinión me viene bien.
Saludos y Feliz Navidad
http://www.enamoradodelfutbol.blogspot.com
Espero ansioso el final de la historia.
Enhorabuena por el blog, muy recomendable.
Saludos
pues q continúe ya, q esto de mezclar fútbol y guerra mola!
saludos
La verdad es que si Ruben,a mi estas historias me encantan,cuando sera el proximo post referente a la historia de Walter?Enorabuena y si quereis pasaros por los mios cuando tengais un momentito os lo agradecere porque tambien soy recien estrenado.
http://www.coleccionistafcb.blogspot.com
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