[por Rubén Uría]
‘Paul Gascoigne me recuerda a Marilyn Monroe. No era la mejor actriz del mundo, pero era una estrella y no importaba si llegaba tarde al rodaje’. La frase del actor británico Michael Caine, entre el cariño y la benevolencia, insinúa que el fútbol es cosa de genios discontinuos, no una misión para robots mecanizados. Tipos como Raúl o Ronaldinho sobreviven en mitad de una selva plagada de metodología, propaganda, exigencia, halago desmesurado y reproche cruel. Todo, a una velocidad de vértigo para pasar de ídolo a villano. El mítico Santillana confesaba hace años: ‘Es increíble la velocidad con la que periodistas y futbolistas olvidan las cosas. En la prensa un día eres el mejor y otro eres el peor. Y en el vestuario, un día eres el líder y otro, no se acuerdan de tí ni tus propios compañeros, que te olvidan de un día para otro‘. Ronaldinho ha caído en su rendimiento, cierto, pero está siendo sometido a una operación de acoso y derribo que amenaza con triturar su fútbol de Walt Disney. Hay quien tiene la guillotina siempre presta y dispuesta, para cortar la cabeza del genio en horas bajas. Dicen que Dinho ya no rinde. Dicen que estorba a Bojan. Dicen que no volverá a ser el de antes. Dicen que es un ex futbolista. Dicen que se va al Chelsea. Seguirán diciendo hasta que metan a Ronaldinho en una maleta. Leer el resto de esta entrada »

















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