Posted by: elhacha on: 26 Jun, 2007
[por Rubén Uría]
‘Sin noticias de Gurb’, de Eduardo Mendoza, relata la búsqueda de un alienígena un tanto friqui, llamado Gurb, que ha desaparecido por las calles de Barcelona tras adoptar la apariencia de la cantante Marta Sánchez. El narrador de la disparatada historia es otro alienígena que sale a la caza y captura de Gurb bajo la apariencia del conde-duque de Olivares. El alien las pasa canutas para acoplarse a la extraña forma de vida y costumbres del planeta tierra, y en sus primeros minutos en la tierra, es insultado por un colegial, atropellado por un coche, orinado por un can y finalmente, recogido por un basurero. Todo esto para contarles que este planeta fútbol se ha convertido en un negocio tan indignante y cochino, en una entelequia tan asquerosa e ininteligible, que uno necesitaría ser alienígena o haber caído desde un platillo volante para desconocer los detalles más gruesos y nimios de los que parten el bacalao del balón….
El Real Madrid es propiedad de sus socios, no de Ramón Calderón. Debido a ese matiz, servidor necesitaría ser un marciano, estar abducido por Gurb o adoptar la forma de humana de Marta Sánchez para poder relativizar las miserias del Madrid. Para mirar para otro lado y no levantar las alfombras. Para comprender que en el Real Madrid, que aún no es Sociedad Anónima, nunca pase nada. Primero el presidente pone a caer de un burro a los jugadores en una Universidad donde le graban. Luego se cometen dislates con los abonos. Después quieren echar a Capello (que ha ganado la Liga). Luego, fichar a Schuster (que ha perdido la Copa). Después Calderón habla de Wenger y Koeman (faltó pedir currículum a Doña Rogelia), y ahora, la Directiva se alinea con Capello, que está en el Tíbet, mientras Calderón pide 15 días de margen para tomar la decisión. ¿Qué dicen los socios? Pues nada. La COPE denuncia irregularidades en el voto por correo en la candidatura de Ramón Calderón. Nadie dice nada. Nadie opina nada. Nadie se hace eco de nada. Nadie pregunta nada. Telecinco emite un reportaje con cámara oculta que pone las peras al cuarto a unos comerciales de la candidatura de Calderón, que confiesan abiertamente que duplicaron y falsificaron votos. Nadie dice nada. Nadie opina nada. Nadie se hace eco de nada. Nadie pregunta nada. ¿Y qué ha pasado? Nada. Y si pasa, se le saluda. Me pregunto qué pasará si pasado mañana Mijatovic ofrece una rueda de prensa y en mitad de la misma, le brota un alien del pecho antes de apuñalar a Capello. Quizá tampoco pasase nada. O sí.
El Real Madrid es propiedad de sus socios, no de Ramón Calderón. ¿Y el vecino? Pues el Atlético es propiedad de Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil, no de sus socios. Quizá por eso un grupo de atléticos, irreverentes e indomables, hartos de estar hartos, protagonizan una manifestación en Neptuno para evitar que se venda el Calderón. ¡Y el club no es suyo! Se merecen tres cosas: respeto, aplauso y cariño. Aunque muchos periodistas les ignoren, porque miran más su bolsillo que su ética. Lo que no se merecen los socios del Atleti es que vendan a Torres. Lo que no se merecen es otro Abbiatti de portero y tiro porque me toca. A otro perro con ese hueso. En esto del fútbol, háganme caso, lo más saludable es seguir ‘Sin noticias de Gurb’. Habrá fútbol en Marte, vamos, digo yo…
Foto: Foto-montaje copyright ‘Cochise’ / www.colchonero.com
1 | Esa pasión inexplicable llamada Atleti « EL ‘HACHA’ DE RUBÉN URÍA
[...] [por Rubén Uría] Si se pudiera usar la máquina del tiempo, los atléticos estarían encantados de regresar a comienzos de los años noventa. Fue entonces cuando Jesús Gil, apoyado en el engendro del Plan de Saneamiento, tuvo la excusa y la coartada legal para comprar las acciones y hacerse con el club. Aquel fue el principio del fin para el Atlético. El bastardeo comercial de esa frase tan bonita de que el Atleti es el motivo para un sentimiento. Ese sentimiento se pudrió ahí. A partir de eso, el Atlético puso precio a su dignidad. En 1992, el Atlético de Madrid pasó a ser un sentimiento, un club deportivo, unos colores que representaban a unos aficionados y a unos socios. Desde entonces, es una Sociedad Anónima Deportiva en la que la palabra lucro y la palabra negocio están presentes. Desde entonces, el bolsillo vale más que un gol. La cuenta de saldos y resultados, los balances económicos y el márketing tienen más calado que una cabalgada del Ratón Ayala. Aquel día, el Atlético dejó de ser de la gente, y pasó a manos de un señor que tuvo licencia para hacer lo que le diera la gana. Después de la muerte de Jesús Gil - que en paz descanse-, el Atlético no dejó de ser una empresa. Los tribunales absolvieron de presuntos delitos a su actual presidente, Enrique Cerezo, pero mantuvieron jurídicamente el término estafa vinculado a Miguel Ángel Gil Marín en 2004. A día de hoy, el Atlético camina por la senda de los elefantes, con las orejas gachas y con la ilusión por los suelos. Lleva doce años de mala racha deportiva, ha despilfarrado millones de euros en fichajes de dudosa valía y rendimiento mediocre, ha contratado y despedido a tantos entrenadores como para formar cinco equipos de fútbol, ha insertado en el club a ejecutivos que desconocen la historia del club, han cambiado incluso las rayas de la camiseta y han conseguido que la masa social se vea obligada a cambiar de casa, de estadio. A Cerezo y Gil Marín nadie les puede acusar de no haber hecho cambios. Su compro-vendo-cambio ambulante se ha llevado por delante a técnicos buenos, malos y regulares, a empleados obedientes, competentes y pelotas, y a futbolistas de todos los colores, en su mayoría tan mediocres como sospechosamente caros. ¿Qué es lo único que no ha cambiado en el Atlético? Sus dirigentes. [...]
2 | Pasapalabra del Atlético de Madrid (I) « EL ‘HACHA’ DE RUBÉN URÍA
[...] Sinónimo de alienígena. Condición no humana del personaje de la novela de Eduardo Mendoza, “Sin noticias de Gurb”. Condición asumida por la masa rojiblanca cuando sus dirigentes alcanzan su grado de máxima [...]
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