Se viene la Copa
22 06 2007Se viene la Copa. La de los pequeños. La de la Federación. La que no tiene plaza Champions como premio. La que detiene por dos horas, juegue quien juegue, el país. La que hizo volar los sueños de los aficionados con los goles de Di Stéfano, de Kubala, de Juanito, de Cruyff, de Gárate, de Rubén Sosa, de Milinko Pantic o de Samuel Etoo. El menú degustación del Bernabéu rezuma caviar para la fiebre del sábado noche. Sevilla-Getafe. Apisonadora contra guerrilleros. El Arrebato contra Los Limones. El ego de José María Del Nido contra el de Ángel Torres. La pizarra de Schuster contra le trigonometría de Juande. Partido grande. Quizá épico.
Eléctrico, áspero, autómata y sobre todo, militarizado, el Sevilla acude a su cita europea con los laureles del campeón. Bajo palos se sitúa Homero en pantalones cortos (un español llamado Andrés Palop). Por delante, una línea maginot: Javi Navarro (el martillo) y Dragutinovic (el yunque); en bandas, Castedo (la hormiga atómica) y Dani Alves (la locomotora de Juazeiro). En mediocampo póker de ases. Poulsen (el acorazado vikingo), Maresca (El violín italiano), Adriano (la anguila brasileña) y Jesús Navas (el ángel de Los Palacios). En vanguardia, los tanques: Luis Fabiano (el zombi de madera) y Kanouté (la jirafa con dentadura de león). El ejército lo arma Juande Ramos, un experto en tácticas militares. En el palco, José María Del Nido, un Homeini del sevillismo. En esencia, un equipo que no juega finales. Las gana.
Homogéneo, bien armado, con sentido común y sencillez en sus conceptos. Así funciona la cabeza de Bernardo Schuster. Y así funciona el Getafe. Pacho Maturana sostenía que uno juega como entrena, y en el caso de los azulones, la fórmula se hace realidad. El once se conoce de memoria, la plantilla es una piña dentro y fuera del campo, y tiene los conceptos muy claros: defensa organizada (Belenguer de mariscal), centro del campo obrero (Casquero zapador) y delantera pintona (con el potrillo Del Moral y la clase de Güiza). A veces, el fútbol es muy sencillo. Lo difícil es hacer que lo parezca. Schuster lo consigue.
Güiza, frío como una hoja de afeitar. Güiza, el arquero del Coliseum, el que dice que no es tan bocas como Del Nido, tiene preparado el carcaj para sacar las flechas de su talento. Dani, fibroso, rápido, letal en las contras y frío como una hoja de afeitar en la definición, está llamado a ser un grande de nuestro fútbol. Mal que le pese a Luis. Güiza reconoció que ‘la noche le confundía’. Como a Dinio. Pero ha puesto una Nuriaber en su vida. Dani Güiza ha salido del socavón en que le metieron una vida desordenada y noctámbula. Con la llegada de su particular talismán, Nuria Bermúdez, agente de futbolistas y ex colaboradora de Crónicas Marcianas, Dani vive días de vino y rosas. Un cuento con final feliz. Ángel Torres, con su Geta en la UEFA, a pesar del cabreo por el futuro madridista de Schuster. Moraleja: ponga una Bermúdez en su vida. A Güiza le sienta bien. Se viene la Copa. Que ustedes la disfruten.
















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