Victoria en casa de Heidi y su perro Niebla
6 06 2007España sigue siendo un conjunto de autonomías unidas por la Liga de Fútbol Profesional. Bajo ese prima pelotero, la selección debería ser el conjunto de unos valores patrios, definidos. Al fin y al cabo, eso es el fútbol. Un contrato no escrito que corresponde a mitos, ritos y sobre todo, símbolos. La previa del partido nos había dejado ‘a medias’. Entre la confesión y la implicación. Entre el derecho y el deber. Entre el ser y el deber ser. Entre lo que es casual y lo que empieza a ser una costumbre. Con ese decorado, la tropa de Aragonés arribaba a Lichichí (copyright Jiménez Losantos). Llegaba a Lienchenstein, un país minúsculo, perdido por tierras centroeuropeas, cuyo equipo de fútbol tiene el dudoso honor de ocupar el puesto 134 del ranking mundial. Es decir, que precede en el ranking a potencias como futbolísticas del calibre de Islas Fiji, Tayikistán, Suazilandia o Islas Salomón.
Lo que nos queda de seleccionador para lo que nos queda de selección no abrió, precisamente, la puerta grande el estadio olímpico letón. De las letanías de Riga rescatamos un gol de chepa de Iniesta y un tanto en propia meta de un letón. Esta noche, entre Austria y Suiza, en el país donde vivía la pizpireta Heidi, tampoco ha brillado la selección española. Sólo nos acordaremos de Villa. Marcó dos goles, el segundo de tijera y falló otros tres, además de un penalti. Ese fue el aval de la selección en su visita a los lares de Heidi, la niña campestre que ideó Juana Spiry. Aquella cuyo abuelo trabajaba de sol a sol y cuyo perro, Niebla, meneaba el rabo cuando estaba feliz.
Raúl vio la pachanga ante Lichichí por la tele. Xavi y Puyol no jugaron en Lienchenstein pero sí en Letonia. Se quedaron a ‘medias’. Joaquín, el del despelote, fue el capitán por tierras de Heidi y su perro niebla. Javi Navarro y Marchena fueron titulares. Luis no tenía buena cara. Normal. La selección, el equipo de todos (¿?) saldó su mini-gira por la doble ‘L’, Letonia y Lienchenstein, con otra ración doble de nada. En Letonia, nada. En Lichichí, nada. El objetivo eran los seis puntos. Misión cumplida. Aragonés y Villar podrán seguir viviendo del cuento chino hasta el 8 de septiembre, fecha en la que nuestro próximo rival será Islandia, la temible horda de los hijos de Odín.
















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