Redención en el Camp Nou
26 02 2007Redención en el Camp Nou. Nada mejor que un buen puñado de goles, que una posesión aplastante de pelota y que un ramillete de sensacionales jugadas para lograr matrimoniar a un grupo que se agrietaba con los últimos acontecimientos. El raje de Etoo y el debate sobre la tripita de Ronaldinho se zanjaron cuando la pelota echó a rodar. El Barça engrasó la máquina, puso la quinta marcha y a los veinte minutos ya goleaba. Por cierto, Etoo fue titular y marcó. Todos corrieron a abrazarle. El gol es la mejor terapia de grupo. Y en el caso de Samuel, la única terapia posible para su ego. Porque los goles redimen cualquier pecado. Venial (como la tripa de Ronie) o mortal (como la rajada de Etoo). Ambos se han evaporado.
Andrés dirige el tráfico. El fútbol es un juego sencillo, aunque lo difícil es hacer que lo parezca. Iniesta lo consigue cada domingo. Su cabeza archiva un disco duro privilegiado, y su cerebro escoge siempre la mejor jugada posible dentro del menú azulgrana. Sus piernas ejecutan la orden, y el pequeño hidalgo cabalga por la estepa del Camp Nou con aires de guardia de tráfico. Todo empieza en sus botas. Todo parte de él. Un generador inagotable. Un talento exquisito. Una regularidad pasmosa. Un futbolista que juega con frac. Pero un buen chico. Un señor en el campo y fuera del campo. Un profesional que nunca se queja. Que no raja. Que no pide jugar. Que no mete en líos a su entrenador. Que asume su papel siempre. Quizá por eso Rijkaard no termina de entender que Iniesta es la bandera del buen fútbol. Andrés no protesta nunca, de acuerdo, pero el chico deja muy claro que es director de orquesta, no percusionista. Actor principal, no secundario.
Leones vegetarianos. Las fieras de San Mamés apenas pudieron hincarle el diente a un Barça que les pasó por encima como una apisonadora. El 3-0 reflejó la distancia entre unos y otros, aunque si servidor fuera Mané, no andaría muy satisfecho del escaso apetito y la mínima voracidad mostrada por unos leones que anoche, en el Camp Nou, se olvidaron de la carne. Su autogol, sus fallos en defensa, su miedo cerval a Ronaldinho y su escasa pegada arriba convirtieron a los reyes de la selva en leones…vegetarianos. Demasiado sumisos para rebelarse ante un Barça que volaba en alfombra mágica, y que goleó sin despeinarse.
Expósito y el Código Rojo. Hace unos días Expósito abroncó al ‘Kun’ Agüero en el Calderón y le acusó de mimado y quejica. Esta noche aprovechó para abroncar a Ronaldinho. Estaba enfadado porque Dinho le regateaba por izquierda, por derecha, por el centro y por debajo de las piernas. Humillado y afectado, el defensa del Athletic decidió que estaba en su derecho de amedrentar y advertir a Ronaldinho. Quizá por eso le aplicó un ‘código rojo’*. (’Si a la siguiente lo vuelves a hacer, te pego un hachazo, no sigas riéndote de nosotros, bla,bla,bla…). Ronie no comprendía nada. Normal. ¿Se supone que un futbolista debe jugar mal para que el contrario no se ofenda? Alguien debería explicarle a Expósito que quien merece ser abroncado es él. Por defender mal y por hablar demasiado.
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Etiquetas: Athletic, Etoo, FC Barcelona, Ronaldinho
Categorías : Athletic, FC Barcelona



















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