Redención en el Camp Nou

26 02 2007

Redención en el Camp Nou. Nada mejor que un buen puñado de goles, que una posesión aplastante de pelota y que un ramillete de sensacionales jugadas para lograr matrimoniar a un grupo que se agrietaba con los últimos acontecimientos. El raje de Etoo y el debate sobre la tripita de Ronaldinho se zanjaron cuando la pelota echó a rodar. El Barça engrasó la máquina, puso la quinta marcha y a los veinte minutos ya goleaba. Por cierto, Etoo fue titular y marcó. Todos corrieron a abrazarle. El gol es la mejor terapia de grupo. Y en el caso de Samuel, la única terapia posible para su ego. Porque los goles redimen cualquier pecado. Venial (como la tripa de Ronie) o mortal (como la rajada de Etoo). Ambos se han evaporado.

Andrés dirige el tráfico. El fútbol es un juego sencillo, aunque lo difícil es hacer que lo parezca. Iniesta lo consigue cada domingo. Su cabeza archiva un disco duro privilegiado, y su cerebro escoge siempre la mejor jugada posible dentro del menú azulgrana. Sus piernas ejecutan la orden, y el pequeño hidalgo cabalga por la estepa del Camp Nou con aires de guardia de tráfico. Todo empieza en sus botas. Todo parte de él. Un generador inagotable. Un talento exquisito. Una regularidad pasmosa. Un futbolista que juega con frac. Pero un buen chico. Un señor en el campo y fuera del campo. Un profesional que nunca se queja. Que no raja. Que no pide jugar. Que no mete en líos a su entrenador. Que asume su papel siempre. Quizá por eso Rijkaard no termina de entender que Iniesta es la bandera del buen fútbol. Andrés no protesta nunca, de acuerdo, pero el chico deja muy claro que es director de orquesta, no percusionista. Actor principal, no secundario.
Leones vegetarianos. Las fieras de San Mamés apenas pudieron hincarle el diente a un Barça que les pasó por encima como una apisonadora. El 3-0 reflejó la distancia entre unos y otros, aunque si servidor fuera Mané, no andaría muy satisfecho del escaso apetito y la mínima voracidad mostrada por unos leones que anoche, en el Camp Nou, se olvidaron de la carne. Su autogol, sus fallos en defensa, su miedo cerval a Ronaldinho y su escasa pegada arriba convirtieron a los reyes de la selva en leones…vegetarianos. Demasiado sumisos para rebelarse ante un Barça que volaba en alfombra mágica, y que goleó sin despeinarse.

Expósito y el Código Rojo
. Hace unos días Expósito abroncó al ‘Kun’ Agüero en el Calderón y le acusó de mimado y quejica. Esta noche aprovechó para abroncar a Ronaldinho. Estaba enfadado porque Dinho le regateaba por izquierda, por derecha, por el centro y por debajo de las piernas. Humillado y afectado, el defensa del Athletic decidió que estaba en su derecho de amedrentar y advertir a Ronaldinho. Quizá por eso le aplicó un ‘código rojo’*. (’Si a la siguiente lo vuelves a hacer, te pego un hachazo, no sigas riéndote de nosotros, bla,bla,bla…). Ronie no comprendía nada. Normal. ¿Se supone que un futbolista debe jugar mal para que el contrario no se ofenda? Alguien debería explicarle a Expósito que quien merece ser abroncado es él. Por defender mal y por hablar demasiado.





Motivos para un sentimiento

26 02 2007

[por Álvaro Fernández]

Me duele la injusticia. Supongo que como a todos. Pero más aún me enfada el castigo inmerecido para el débil y el indulto premeditado para el fuerte. Me escuece hasta las entrañas la mofa y el escarnio, me irrita el maltrato y la ofensa y me encoleriza la zafiedad del deshonesto. Después del derby, estoy para el arrastre. Dolorido, irritado, escocido y encolerizado… Y la culpa es de un tal Daudén – o malo o tonto, si no las dos cosas-.

El sábado había derbi, un nuevo derbi. La ocasión para redimir penas y ganar al rival. El Atleti, como en los últimos choques, fue superior. Esta vez muy superior. Jugó bien y bonito. Pero no ganó. Delante tenía al Real Madrid, el mejor equipo de la historia, el de las Copas del Europa, el de las mocitas madrileñas… El conjunto con más dinero, con más seguidores, con más simpatizantes, con los más guapos jugadores… Ante este panorama, ¿cómo podía peder ese equipo contra el Atleti? Un equipo de barrio y sin estilo, de taberna y de infierno, de chistes y pupas.

En sólo unos segundos, el tal Daudén, pudo haber pitado penalti y expulsión o gol para el Atleti, y sin embargo, pitó lo que no fue: fuera de juego. Lo cierto es que en un primer momento dio por bueno el gol, como su linier, pero ante los gritos del estridente Helguera cambió de opinión. Como dice un amigo maestro de la paella en paella “Manda huevos!!!” ¿Por qué cambió de criterio ante los gritos de un jugador? La sensación es que da igual el motivo y el protagonista. No importa si se llama Daudén, si el que grita viste hortera o es el listo de la clase, si es penalti o no… La sensación es que el Madrid no podía perder.

También los hay que dicen que el Atleti no supo ganar. Y cierto es. Pero raro es que el Atleti marque más de un gol por partido y el sábado se lo impidieron. No sólo Daudén, también su linier, el grito de Helguera y las paradas de Casillas, gran portero, grandísimo frente al Atleti.
Hoy es lunes y nada se puede hacer, sólo sentirse satisfecho y orgulloso de ser el débil, el maltratado, el que sufre mofa y escarnio, de ser del Atleti. Simplemente, más motivos para un sentimiento. Porque nadie en su sano juicio podrá decir que el Atleti no ganó el partido. Otra cosa es que el acta arbitral diga lo contrario, pero claro, la firmó un árbitro, de nombre Daudén.
PD.- He de mencionar a dos personas. Primero a Luciano. Ojala siempre jugase contra el Madrid. El segundo un prestigioso jurista con el que estuve viendo el partido. Se llama Iván Bobo. No hace mérito a su apellido, porque si es algo es listo y audaz, además de divertido y buen amigo… Eso sí, amigo Iván, si algún día tengo algún problema con la justicia espero no tener que recurrir a ti porque tu concepto de lo que es justo e injusto me asusta. Probablemente, porque no soy del Madrid.





Película de siempre con el final de siempre

25 02 2007

[por Rubén Uría]

Tsunami rojiblanco. Sostiene Valdano que el fútbol es un estado de ánimo, y el balón le dio la razón en el primer tiempo. El Atlético entró a saco, tocando a rebato, y desató el corsé, táctico y psicológico, que le atenaza cuando en el horizonte vislumbra el blanco. Apareció Maniche para sacar manija – noticia-, Luccin ejerció de zapador con Guti, Jurado fue un puñal en el corazón blanco y los dos de arriba, el ‘Kun’ y el ‘Niño’, llevaron a Capello por la calle de la amargura. Cannavaro salió ridiculizado por el ‘Kun’ en varias ocasiones, y Fernando embistió a toda la zaga blanca con bravura, como poseído por la necesidad de liberarse de toda la rabia contenida contra Casillas. A toque de corneta, el Atlético fabricó cuatro ocasiones de gol y tuvo que ser Torres, el hasta entonces gafado Torres, el que enganchara un derechazo esquinado que se alojaba como un cohete en la meta de San Iker. Desencajado, rabioso, furioso y enrabietado, Fernando gritó el gol a la grada y se descargó de la mochila una tonelada de responsabilidad. Ya nadie podrá hablar del gafe del ‘Niño’. Muerto el perro, se acabó la rabia.

 

Dudas para todos. En mitad del páramo blanco, con Guti y Emerson presa de los nervios y con Gago buscando fantasmas, el Atlético siguió metiendo voltios al partido. Fue entonces cuando Daudén Ibáñez acudió al rescate para invalidar un tanto legal de Perea, así como para no decretar penalti después de un agarron de Emerson sobre Agüero. Tras alimentar el debate entre vecinos por su grave error, Daudén dejó seguir el juego, y ahí el Atlético aprovechó para cometer sus dos primeros errores: el primero, dejar levantarse al Madrid; el segundo, dejar sólo en el área pequeña a Cannavaro. Para desgracia del madridismo, a Cannavaro se le hizo de noche y su remate acabó en las manos de Leo Franco. El primer tiempo dejó un Madrid pobre y un Atlético ambicioso.

 

 

 

Cassano al rescate. Con el Atlético acelerado en exceso, Capello tiró de Cassano, y el rollizo indultado se sacó un pase de fantasista en la zona de tres cuartos, que habilitó a Higuaín para pelear la pelota con Ze Castro. El portugués enseñó el acné en el contacto físico y el argentino aprovechó para batir a Leo Franco de tiro cruzado. Después, el Atlético deambuló durante diez minutos, tocado por el gol y presa de sus propios fantasmas. Entonces apareció lo imposible: Emerson dio un taconazo. Ese lance marcó que algo no terminaba de estar bien. La recta final dejó algunos indicios más realistas: Cannavaro fue a la calle por reiteración – dio leña de la buena-, Diarra salió al campo a Dios sabe qué y el Atlético se estrelló un par de veces más contra Casillas.

 

Daudén, sospechoso habitual. El derbi dejó el mismo sabor de los últimos tiempos. Hiel para el Atlético, que pudo y debió golear, y premio para el Madrid, que arañó un punto jugando a la nada. Fue un buen espectáculo, eso sí. Con tensión, ocasiones, polémica y un personaje tan malo como innecesario: Daudén Ibáñez. No dio validez a un gol legal del Atlético que mataba el partido, dejó en el campo a Cannavaro más tiempo del debido y le expulsó cuando no tocaba, y evitó dejar al Madrid con nueve al mirar para otro lado y no sacar la segunda amarilla a Diarra. Daudén, dos manos que perdió la agricultura, bordó el prototipo que dicta su presidente, Sánchez Armiño. Fue malo, torpe, parcial y errático en todas y cada una de sus decisiones. La parroquia rojiblanca anotará su nombre en la lista de sospechosos habituales. Daudén les dio argumentos para ello.

La vida sigue igual. Pero como la pasión no puede con la razón, el derbi dejó lo que ya se sabía: un Madrid lento, atrofiado, musculoso pero sin neuronas, que pescó en el campo de su vecino, el Atlético. Ese equipo que necesita cien ocasiones para hacer un sólo tanto. La vida sigue igual. El Atlético mereció más, y el Madrid menos. El Atlético fue un buen equipo sin pegada y el Madrid, un mal equipo con una gran pegada. Es decir, se cumplió el guión previsto. La película de siempre…y con el mismo final de siempre.





Barriga de crack, club anoréxico

24 02 2007

No pesan los años, pesan los kilos. El fútbol está lleno de jugadores que corren más en la báscula que en el campo, aunque la ecuación kilos-talento suele ser directamente proporcional. Nadie repara en si Javi Navarro, Galletti, Costinha o Emerson tienen un par de kilos de más. Las cámaras se suelen cebar en cualquier brasileño capaz de hacer luz en un cuarto oscuro. Atrás quedó la Quinta del Donut (el cofrade Ronaldo ahora se hinchará a goles y Panettone), y ahora incluso hay perdón para Antonio Cassano, el mejor amigo de los gofres. Basta mirar las fotos de hace tres años y las de esta misma semana para apreciar que el jugador de marras se ha puesto fondón. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol.

Barriga XXL. El problema llega cuando, a la presunta talla XXL del crack, se añade el factor derrota. Ronaldinho tampoco supera la prueba del algodón. Es el mejor del mundo, pero su tableta de chocolate de hace tres años, nada tiene que ver con los michelines desenfadados que revelan los intrépidos y avezados fotógrafos. ¿Tiene barriga? Eso parece. ¿Qué opina el club? Silencio absoluto. ¿Los médicos? Que sólo ha engordado tres kilos. ¿El futbolista? Reconoce a sus íntimos que no está bien. Ni de juego ni de peso. Por eso se pasa el día en el gimnasio.

Argumentos de ¿peso? La tripita de Ronie se quedaría en anécdota de no ser por el trauma ególatra que sufre el Barça. En el vestuario, y fuera del vestuario. La coartada periodística es que el ‘10′ ha perdido explosividad y velocidad en el terreno de juego. Podría ser. También está contrastado que Ronaldinho participa en uno de cada tres entrenamientos, y no hace falta ser Premio Pulitzer para averiguar que como todo mortal, Ronaldinho también tiene vida nocturna, fiestas, estrés, cansancio, muchos anuncios, y algunas cuitas con la directiva por su contrato. Amén de Capello, la cantinela que terminó por echar a Ronaldo del Madrid fue esa catarata de argumentos…de peso. Pero aunque las comparaciones son odiosas, lo de Ronaldinho no tiene color. Lleva 15 goles en Liga. Brilla cuando su equipo lo necesita. Acude al rescate cuando Etoo incendia el vestuario. Afronta el reto de superarse cada domingo.

Barça anoréxico. Admitiendo barco como animal acuático y examinando cada michelín con lupa, podremos llegar a una conclusión pseudo-periodística: Ronaldinho está gordo. ¿Y qué? El problema del Barça no es la presunta obesidad de Dinho, sino la anorexia de talento del propio Barça. Si Ronie engorda, el Barça está en los huesos. Abierta la veda para la esquizofrenia colectiva, con el peso como epicentro informativo, abundemos en el despropósito: subámos a la báscula a Xavi, veamos si Iniesta se ha pasado con los donuts, fijémonos bien no vaya a ser que Messi devore dulces de leche y tengamos cuidado por si Puyol se pasa con el pan amb tumaca (¿?). En último extremo, quizá Laporta, un presidente de kilos y kilates, prefiera optar por una solución subliminal: Biomanán, nuevo patrocinador del Barça. O poner un anuncio en un periódico: ‘Club anoréxico de victorias necesita barriga de crack. Se necesita experiencia. Buen sueldo. Sólo gimnasio y sauna. Imprescindible pasaporte brasileño’…





Supergarcía contra Florentino Pérez

23 02 2007

Creo que el culpable de que no se emitiera mi entrevista con Jesús Quintero es Florentino Pérez (…) Ha destrozado al Real Madrid. Mantiene un hombre suyo infiltrado en la Junta del Real Madrid, José Angel Sánchez, a pesar del bueno pero ingenuo Ramón Calderón. (…) Se mueve como pez en el agua en las alturas. Hizo y deshizo con el amparo de Aznar. Florentino se ha cargado a un número indeterminado de periodistas…”

(José María García, esta tarde, en la APM)





Cornadas

22 02 2007

Verdades matemáticas. Albert Einstein sostenía que “en tanto las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; en tanto son ciertas, no se refieren a la realidad.” Haciendo bueno el axioma, y aplicando la variante buen fútbol+victorias, el Barça hizo camino matemático hasta cimentar dos títulos, Liga y Champions. Pero la ecuación de Einstein no se cumple esta temporada. Decir que el Barça había aparacado el buen fútbol y que las lesiones no eran coartada suficiente, parecía, cuando menos, un pecado. Siendo el Madrid un páramo y vendiendo humo para otorgar cartel de favorito al Sevilla. Así se pasó el tiempo el personal. El tiempo deja otro poso. Matemático. Sin opinión. La estadística es fría: este Barça no puede con los grandes. Ni con el Chelsea, ni con el Liverpool, ni con el Valencia, ni con el Real Madrid. Ni con el Atlético. En caso de duda, siempre razonable, aplíquese el lema de Don Albert. “En tanto las leyes de la matemática se refieren a la realidad, no son ciertas; en tanto son ciertas, no se refieren a la realidad.”

La patente de Frank. Era el quinto hombre de la lista de futuribles. Se sentó en el banquillo de Can Barça por dos motivos: primero, fue el único en acceder a cobrar sólo un millón de euros; segundo, fue el único de los cinco que aceptó firmar sólo dos temporadas. Frank Rijkaard, hombre mesurado, tranquilo, razonable y afable, se ganó desde el primer día el respeto personal de prensa, aficionados, vestuario y club. No tiene precio como ideólogo del ‘buen rollito’. El problema de Frank llega cuando toca la hora de colocar los conos, tirar de pizarra y administrar el talento sobre el campo. El que presentó a Frank como un inventor iconoclasta del fútbol de salón, del fútbol moderno y del fútbol de mírame y no me toques, pero mírame…ése, ése, se equivocó. A Frank, que le colgaron una patente que no era suya, la de buen entrenador, le siguen dando repaso sí y repaso también. La pizarra no miente nunca. Se llevó una lección de Mourinho. En Londres y en Barcelona. Otra de Javier Aguirre. Otra de Capello - ese hombre-, y otra de Quique Flores. La última se la dio Rafael Benítez, que salió del Camp Nou como ‘El cordobés’…Todos, técnicos de equipos de idéntico corte: sólidos atrás, pegadores a la contra. Y ya llueve sobre mojado, porque Frank y su patente de entrenador no terminan de asimilar tanto baño táctico. Tener mano izquierda no es un aval eterno para ser calificado de buen entrenador. Aunque como en el caso de Vicente Del Bosque, uno termina por dejar el 4-3-3 o el 3-5-2 en segundo plano. ¿No?

 

 

Limpia de corrales. Capello llegó gallito al gallinero y el paso del tiempo le ha convertido en Avecrem. Caldo de gallina. Consumido por el vestuario. Carcomido por la Junta. Fustigado por la prensa. Decapitado por sus propios errores. Llegaba con la operación limpieza como misión principal, y la verdad, echó a Ronaldo y en poco tiempo, se lo han ‘limpiado’ a él. En la otra acera, el Barça de las estrellas rutilantes, acaba de comenzar su proceso de decomposición, su particular vía crucis en el vestuario. Con todos los síntomas galácticos heredados de su eterno rival durante el Florentinato. Dinho y Deco tienen privilegios, Etoo raja contra el mundo, Oleguer politiza al club y Laporta mira para otro lado. Rijkaard se marchará. Por la puerta grande, o por la puerta de atrás. Ahora falta saber quién demonios limpiará los corrales del Camp Nou. Porque hay demasiado gallo en ese gallinero.

 

 

Cornadas. Veía las cornadas al Madrid desde el burladero, pero ahora que ha tenido el morlaco enfrente, este Barça acaba las faenas como los malos toreros: deprisa y corriendo para que no le coja el toro. Laporta sonreía a principio de temporada. Intuía la Liga, pintaba bien en Champions y no hacía ascos a la Copa. Un mes ha bastado para que sus cábalas se desmoronen. No tiene clara la Liga, tiene un pie fuera dela Copa y necesita un milagro para pasar en la Champions. Ya no cuela el viejo truco de mirar a la meseta y decir que el Madrid juega muy mal. Sobre todo, después de las cornadas de Rafael Benítez. ‘El cordobés’. Ex madridista.





A mi señal, ira y fuego…

20 02 2007

‘A mi señal, ira y fuego’. La frase de Máximo Décimo Meridio, el personaje de ficción que encarnaba Russell Crowe en Gladiator, resume a la perfección el primer partido de una eliminatoria entre dos viejos conocidos, en horas bajas, que dieron todo lo que tenían en el césped del Bernabéu. El Madrid desató su ira y su fuego interno contra los alemanes. Su arrollador ataque duró un tiempo. Tras el descanso, los bávaros les robaron la pelota y el lema. La segunda mitad fue un arranque desesperado, de ira y fuego, de un Bayern herido. Al final, la batalla acabó con victoria a los puntos para un necesitado Madrid. Ha sido una batalla, todavía queda decidir el final de la guerra.

Por siglas. A la estela del vocabulario de Manel Comas (sin sospecha racista por supuesto), la noche del Bernabéu deja fútbol y muchas siglas. No jugaba NAF (según Comas, definición de negro atlético frustrado), ni tampoco Emerson (al que medio Bernabéu aplica la cruel definición de Comas), y quizá por eso en el verde se parió un choque RAP (rápido, anárquico y potente). Se adivinaba un Madrid CEP (capellismo encefalograma plano) y un Bayern triple ‘M’ (mecánico, militarizado y mastodóntico). La pelota destrozó las previsiones. Apareció un Madrid Eenchufado, rabioso y excitado. Eso sí, sólo duro un tiempo. Cuando al Madrid le faltó el aire, el oxígeno, nacieron de nuevo las miserias del capellismo, y el Madrid enseñó sus carencias. Se colgó del larguero, se aculó en torno a Casillas, y ahí apretó los dientes el rodillo alemán. Van Bommel, ex azulgrana, sacó el quejido más hondo del Bernabéu. Con un CDMI (Corte de mangas incluído).

 

Pablo Porta, presidente de la Federación Española de Fútbol desde 1975 hasta 1984, se lamentó de la retirada de Andoni Goikoetxea: “Ya no quedan defensas como él. Tendremos que esperar a que crezca su hijo”. Advertido de que el ex futbolista tenía una hija, reaccionó de facto: “Pues tendremos que esperar a que le crezcan cojones a su hija”. En el caso de Raúl González Blanco, su hijo Jorge no tendrá el mismo problema que la hija de Goiko. El día que Raúl abandone el fútbol y se marche del Madrid y de la selección, ya no quedarán delanteros como él. Su voluntad, su carisma y su carácter de ganador nato, elevan a un Madrid menor a transformarse en un Madrid que no dio tregua en la primera parte.

 

Motor inglés. Las pilas del Madrid duraron un primer tiempo. Cuarenta y cinco minutos de fútbol de ráfagas, sazonadas con detalles de calidad de Beckham –excelso el británico- y con pundonor raulista. El Bernabéu se entregó, llevó en volandas al equipo y los alemanes rezaban para que Kahn no tuviera que recoger alguna pelota más del fondo de las mallas. El problema llegó cuando a David Beckham se le acabaron los superpoderes y el don de la omnipresencia. Entre eso, y el error de Capello al sustituir a Higuaín, el Bayern terminó por convencerse de que podía meterse en la eliminatoria.

 

Maradona definió la falta de profundidad así: “Llegar al área y no poder patear al arco es como bailar con tu hermana”. El Madrid se pasó el segundo tiempo agarrado a su hermana. Desinflado por el titánico esfuerzo del primer tiempo y sin soltar a su hermana, el Madrid vivió de las rentas y esperó al Bayern. Hasta el gol de Van Bommel hubo coartada. Después, el 3-2 hizo justicia. Para los optimistas, hay consuelo: en Munich, el Madrid no podrá bailar con su hermana. Necesitará un gol en el infierno muniqués. El Madrid fue tan valiente como gaseoso, y se jugará todo o nada en casa de Kahn y su tropa.

 

“Si tienes una plantilla de 24 jugadores y sólo puedes poner a 11, tienes 13 enemigos. Esos 13 enemigos tienes que multiplicarlos por cuatro: las esposas, los padres y los hijos de los suplentes…”. La frase de JB Toshack, ex del Madrid, viene como anillo al dedo para describir la relación de Capello con su vestuario. Ni creen en él, ni van a matar por él. Sus subordinados no obedecen y sus superiores no le soportan. Capello enfila el camino por el corredor de la muerte, aunque no hace falta intuir que pegará el portazo después de haber cobrado un jugoso finiquito. Como Toshack. El problema es que Capello se siente orgulloso de “decir las cosas a la cara, porque hablar cuando uno se ha ido es de cobardes”. Seguro que JB le da un buen consejo a Fabio. Quizá no esté en Munich…





El oficio de las armas

18 02 2007

Liga sin dueño. Anda el Barça obcecado en no sentenciar el campeonato, y su demora con su obligación ya es mala tarjeta de presentación para el vigente campeón. Las dudas de Rijkaard y compañía empiezan a aparecer en el horizonte como una invitación al resto de outsiders. Esta Liga sigue demasiado loca y sigue sin tener dueño. Lo más probable es que la gane el Barça, aunque después de Mestalla, también empieza a ser probable que la pierda el Barça. Todo empieza y termina en la base de su fútbol. Con las dudas, no le va a alcanzar. Hoy resucitó un muerto, el Valencia de Quique Flores. Un hueso eterno para el que el Barcelona nunca tiene dientes…

Jugar andando. La gran virtud del Barça, el toque, está empezando a convertirse en su mayor defecto. El pase, el rondo, la combinación, aparece como maniobra de distracción, para después entrar en la fase de la profundidad y luego, del remate. El Barça se olvidó de la lección, y pretendió jugar en Mestalla andando, al trote cochinero. Tocó por tocar. No tuvo ambición. Ni profundidad. Ni desmarque. No usó la pelota como arma, sino como excusa para firmar un pacto de no agresión. Sólo los chispazos de Iniesta y por supuesto, de Messi, presagiaban algo diferente. Ronaldinho escorado, Márquez y Edmilson superados y Xavi indolente, no ofrecían soluciones. Gudjohnsen, tampoco. Se pasó todo el primer en fuera de juego. Con una tienda de campaña a la vera de Butelle. La peor noticia para el Barça fue que, como estaba previsto, Quique le regaló el balón, pero los de Rijkaard nunca supieron qué hacer con él. Y eso es noticia.

El oficio de las armas. El Valencia se arma desde la ‘triple A‘ de Quique: Albiol, Alyala y Albelda. De la recuperación emerge el sablazo a la contra, donde Silva y Angulo ejercen de incordio. La culminación de la faena queda siempre para Villa y Morientes. El ‘guaje’ tiene mucha calidad, pero anoche se presentó acelerado y con un punto de egoísmo. Morientes siempre ha sido más experto en el oficio de las armas. No tiene duende, ni excesiva imaginación, pero conoce al dedillo su oficio, sabe cómo presionar la salida del balón y ha hecho currículum de su presencia en el área. No es el mejor delantero del mundo, pero siempre tiene a punto el mortero. Por cierto, premio Gordo para los dos puñales: Silva y Angulo. Son agua y aceite, no se mezclan el uno con el otro, pero aparecen de la nada para llevarse por delante a un campeón de Europa. Más que suficiente para abatir a un Barça timorato. Por cierto, hay Liga.





Barça, abrazando a las farolas

17 02 2007

Rajada, abrazo y borrón y cuenta nueva. Sobre todo, lo de borrón. Porque después de la tormenta que provocó Samuel Etoo, el camerunés se ha borrado de la lista de convocados del Barcelona para el partido de este domingo ante el Valencia. Etoo, a quien no se aplicó sanción alguna por sus manifestaciones contra el técnico Frank Rijkaard y el brasileño Ronaldinho, se pierde esta convocatoria después de su inclusión en las dos anteriores. ¿Alguien lo entiende? Ante Osasuna y Racing, Etoo no alegaba molestias en su rodilla. Ahora, dos partidos después, a petición propia, dice que no viaja con el equipo. Prefiere seguir fortaleciendo su rodilla. Cuento chino. Aunque más divertido es al ‘caso Rijkaard’…

El holandés, empeñado en hacerse el sueco ante los pesos pesados del vestuario, ha hablado hoy de su futuro. No se ve fuera del Barça. Normal. ¿Se imaginan que Frank hubiera dicho lo contrario a mitad de temporada? Cuestionado sobre si en ese caso se había cometido un error al contar con Etoo, el tulipán sentencia: “Eso es mirar atrás“. Que se lo digan a Ezquerro, a Giuly, a Saviola y a Gudjohnsen. Ellos llevan demasiado tiempo mirando por el retrovisor, viendo cómo Etoo medio cojo tiene más privilegios que ellos.

De postre, Frank, el amigo de las buenas palabras, no se quiso mojar al preguntarle si Etoo estará para el partido de Liga de Campeones del miércoles ante el Liverpool. Servidor no lo entiende. Es un secreto a voces que jugará. Salvo que a Etoo le de por borrarse a petición propia para seguir fortalenciendo su rodilla.

Y yo me pregunto ¿para qué sirven los servicios médicos del Barcelona? El caso es que se han quedado mudos. ¿Han dicho toda la verdad sobre Etoo? Más de uno no pasaría la prueba del polígrafo. ¿No se habrá querido precipitar el regreso del futbolista? Según Etoo, sí. Por eso se queda en Barcelona ‘fortaleciendo su rodilla’. Dicen que si uno va a decir, no es más bello que el silencio, no se debe decir. Aplíquese el cuento a Rijkaard, a Etoo y su rodilla y a Joan Laporta. Todos se saben la lección de memoria: ni una mala palabra, ni una buena acción. Por eso los médicos del Barcelona tienen orden de oír, ver y callar. Pero nada como un caluroso abrazo para matar las penas. Entre Etoo y Ronaldinho. Entre Rijkaard y Saviola. O entre Laporta y las farolas. Vivir para ver.





Intubado y en fase terminal

17 02 2007

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El premio, la nada. Parece que a Capello le quedan dos telediarios. Jugando así de mal, quizá sólo uno. Pero el caso es que a Don Fabio lo fueron a buscar y lo fichó un señor, Ramón Calderón, a sabiendas de que su idea futbolística podría atentar contra el buen gusto futbolístico del Bernabéu. La última pieza del puzzle, los jugadores, siguen siendo los grandes culpables. No creen en Capello, pero no se salvan de la quema. Son una banda, pero siguen sin tener el orgullo y los redaños suficientes para revertir la situación. Saben que es más fácil echar a Capello que echarles a ellos. La mayoría están más toreados y tienen más pases que las vaquillas de los pueblos. Y no están por la labor. Juegan a la nada, y uno termina por recoger lo que siembra. El premio del Madrid, su siembra. La nada.

Capi y mucho oficio. Un primer tiempo cohesionado, un mediocentro de garantía como Capi y una segunda parte jugada con oficio. Eso bastó para que el Betis enseñara - de nuevo- todas las carencias de un Real Madrid empequeñecido y vulgarizado hasta el extremo. Pancrate falló dos mano a mano con Iker y quizá por eso los de Luis Fernández no terminaron de agrandar la herida blanca. De no haber sido por el poste, salvador para el Madrid, el Bernabéu habría vuelto a vomitar su opinión sobre los futbolistas, el entrenador y elpresidente en el minuto 94.

Autopsia colectiva. Después de castigar al Bernabéu con otro partido infumable, el cadáver del Madrid está en pleno proceso de descomposición. La autopsia revela que el cadáver empieza a tener los primeros síntomas de putrefacción. Casillas sacó dos manos salvadoras, Torres se mostró eficaz y Ramos puso coraje sin cabeza. Detrás de eso, se adivina la necesidad de abrir un corte con el bisturí para averiguar la podredumbre blanca. Helguera estuvo descoordinado; Cannavaro, lento, torpe y fuera de sitio; Emerson sigue siendo un mueble en el centro del campo; Guti, un futbolista al que se le ha parado el reloj; Gago tuvo poca presencia y menos fútbol; Robinho volvió a ponerse el disfraz de teleñeco y salió abroncado del césped; Reyes estuvo desquiciado; Beckham se pasó de revoluciones y terminó viendo la roja; Raúl siguió dando argumentos a los que piensan que está acabado y Van Nistelrooy no dio una con la caña de pescar. El Madrid fue un simulacro de equipo que, por momentos, parecía desplomarse sobre el campo. Está superado por la situación. Desangelado. Acongojado. Superado. Enfermo. Agonizante. En fase terminal.

Afilando la güadaña. Fin del partido. El Bernabéu termina resignado, entregado a la mediocridad, y el público se debate entre los pitos, los pañuelos y la desbandada general. Alguno empieza a pensar que a partir de ahora, el pañuelo se ha hehco indispensable para ir a ver al Madrid. Unos lo usan para pedir la dimisión de Calderón y Capello. La mayoría, se lleva el pañuelo para secarse las lágrimas, porque ver al Madrid da ganas de llorar. Intubado y en fase terminal, el Madrid espera que le desconecten de la máquina de una vez por todas. El socio afila su güadaña, y lo hace con razón. La doble ‘C’, Capello y Calderón, Calderón y Capello, ya tienen fecha de caducidad. Los futbolistas tampoco se irán de rositas. Bayern y Atlético dictarán sentencia en la que ya es crónica de una muerte anunciada.





Ser holandés y hacerse el sueco

16 02 2007

Protocolo de actuación de Samuel Etoo: Primero, insultar a tus compañeros, luego poner a caer de un burro a tu actual jefe, también pegar un palo a algún ex-jefe, advertir de que no olvidarás jamás lo que se ha dicho de tí, descubrir que tu empresa está partida en dos bandos, revelar los celos hacia tus compañeros y por último, amenazar con tirar más de la manta si alguien viene a reprocharte tu actitud. No está mal ¿no? Ahora, tras los efectos devastadores del tsunami Etoo, el barcelonismo se pregunta en voz alta si todo vale, y si todo se puede arreglar con un largo y cálido abrazo. Delante de toda la prensa, eso sí. Pues vale. ¿A otra cosa mariposa? Pues va a ser que no. Habrá daños colaterales, y el primero tiene nomnbre y apellidos: Franklin Edmundo Rijkaard, el hombre tranquilo.

El pacto de silencio, la tregua del mirar hacia otro lado, no durará toda la temporada. El propósito del vestuario y del presidente, después de ese abrazo fingido en San Valentín, sólo tiene un claro objetivo: sacar adelante lo que resta de temporada. Pero después del 30 de junio, ya sabemos que en la foto no saldrá el bueno de Frank Rijkaard. Le han pillado de marrón, haciéndose el sueco cuando es holandés. Rijkaard fue el primero que le contó a la prensa que Etoo se había negado a jugar (¿con qué fin? nunca lo sabremos), y Rijkaard ha sido el primero en cometer una doble torpeza antes de llegar a esta situación. O no se había enterado de que el vestuario estaba partido en dos bandos, algo que ya es grave siendo el técnico, o peor, no se ha querido enterar y como Laporta, ha preferido mirar hacia otro lado. Su autoridad ha salido muy dañada y no debería estar la próxima temporada en Barcelona. Al menos, no junto a Etoo. Aunque el holandés se muera por hacer el paripé y tirarle baloncitos a su amigo Samuel en el entrenamiento. Frank es holandés, pero se hace el sueco. A ver si resulta que tiene doble nacionalidad…





El Madrid sigue siendo la casa de los líos

15 02 2007

A Ramón Calderón se le siguen cayendo directivos. Según comunicado oficial de la web del Real Madrid, el directivo Eloy Ureta, uno de los últimos en formar parte del proyecto calderoniano, ha presentado la dimisión con carácter irrevocable. Según reza el comunicado, ‘La Junta Directiva del Real Madrid en su reunión del día 12 del corriente decidió aceptar formalmente la dimisión que, por razones personales, había presentado semanas antes el directivo D. Eloy Ureta Saorín, a quien se le agradecen cordialmente los servicios prestados al club’. El adiós de Ureta es el signo inequívoco de que, a pesar de haberse librado de una vez por todas del voto por correo, Ramón Calderón sigue siendo un presidente con demasiados frentes abiertos, y de que los hombres del presidente no están precisamente tranquilos. Los hombres del presidente siguen en el disparadero, y da la sensación de que el adiós de Ureta no ha sido el final, sino el principio del largo rosario de dimisiones que puede avecinarse. Otra clara evidencia de que las elecciones son necesarias para lograr la paz social del club.

 

Por cierto, que según denuncia y publica hoy ‘La Voz de Galicia’, la dimisión de Ureta sería el mal menor para Ramón Calderón, que podría tener serios problemas. Esta mañana el diario dirigido por Santiago Rey ha publicado que el máximo mandatario blanco deberá declarar próximamente ante la Justicia acusado de haber cobrado indebidamente cantidades en dinero negro a cambio de una concesión cuando era responsable, junto a un grupo de socios, de la gestión de la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid. Sigue la marejada en el Madrid, y sigue la sombra de la sospecha en torno a la figura del presidente del Real Madrid…