A modo de presentación

30 09 2006

El “Hacha” Uría ha bautizado esta sección de un servidor como “Licencia para MATAR”. Y a fe que lo haré. Desenvainaré la espada, sin rubor ni complejos –qué coño- como cualquier Alatriste –su autor y académico me cae fatal, por contradictorio, pero no como articulista, que es un poco “tocapelotas”, como a mí me gusta- y comenzaré a repartir mandobles y cuchilladas a diestro y siniestro, a izquierda y derecha, y en el centro, eso que ya no existe. .

….Comenzaré diciendo que no me gusta Capello, es un tipo chulesco, engreído y “macarroni”, tampoco el Casillas, que desde que está con la González está flojo de remos –se entiende ¿no?-, y amo a Raúl, a pesar de que no domine el diccionario, pero quién lo hace, maldita sea, si hay cantidad de periodistas analfabetos. ¿O no es verdad? Me gusta Raúl, al que media España demoniza, y no Luis Aragonés. ¿Sabio, de qué?

 

El Madrid de este año es una auténtica calamidad, pesado, aburrido, lento, para dormirse. Y me duele mucho decirlo, pero la liga y la Champions, se irán otra vez a los separatistas del Barça. Y mira que me jode ver a Oleguer Presas con la bandera independentista arropándose el Estatut. Que vuelva el viejo y acabado Zidane, aunque parece imposible. Está de vacaciones con Materazzi. Le ha presentado a su hermana. Chao. Vuelvo pronto.






Bálsamo de Fierabrás

27 09 2006

[por Luis Munilla]

El Real Madrid aleja fantasmas y gana tiempo para realizar ajustes con tranquilidad. Una victoria como la de anoche era fundamental para atrincherarse en la calma, recuperar respeto en Europa y afrontar el derbi con confianza. El aficionado se pega de paso un homenaje necesario soñando con atisbar el oasis en medio de la travesía en el desierto. Pero tampoco es el momento de tirar cohetes. Bien es cierto que el equipo hizo un partido interesante, pero ante un rival muy menor que sólo al principio pareció poder hacer algo de daño. No hay que olvidar que a este mismo Dinamo le metió cuatro el Steaua en su casa hace 15 días.

El Real Madrid de Fabio Capello empieza a carburar pero le falta una limpieza de circuitos. La defensa, curiosamente, es lo que se le atranca. Pero lo que podía ofrecer más dudas, su capacidad ofensiva, comienza a tener muy buena pinta. Reyes la pone de maravilla y se ha ganado el puesto y el corazón de la grada. Van Nistelrooy aporta lo que se espera de él, que no es otra cosa que goles. Ronaldo ya pisa la hierba. Guti demuestra que cuando quiere y le dejan es un genio del último pase. Y luego está Raúl. Ayer fue el de sus mejores momentos. Se fajó, hizo kilómetros, mandó y por fin vio puerta. Si Luis Aragonés estaba pensando en renegar de él, ahora tiene una buena papeleta. Don Quijote ahogaba sus males en el bálsamo de Fierabrás, pócima mágica capaz de curar todas las dolencias. Si le hubieran preguntado a él por la situación del Real Madrid, seguro que les habría recetado cinco goles.





La amenaza del ‘Niño’

27 09 2006

[por Jesús Hernández]

Semana de derbi. Siete días de infarto. Horas y horas dedicadas a pensar en las redacciones la forma más atractiva de presentar las aristas de uno de los encuentros más seductores de la Liga española. De repente, suena mi teléfono. Rubén Uría, el ‘sheriff’ de este blog, me ofrece –muchas gracias- la oportunidad de participar en la aventura que se ha montado por internet. Me da total libertad. “Escribe sobre lo que quieras”, me suelta. Cuelgo. ¿Y qué cuento yo ahora?, pienso. Obvio. ¡Derbi! Lo más clásico es hablar esta semana de eso, del propio clásico. Y a mí, por pura cercanía profesional, se me ocurre contarles cómo encaran el derbi desde mi segunda casa, la ciudad deportiva de Majadahonda. Más concretamente, acercarles cómo vive las horas previas al choque la amenaza más temida y deseada por los aficionados blancos: Fernando Torres. Advierto: el ‘Niño’ posa sus ojos sobre el Santiago Bernabéu con una confiada sonrisa.

Superado ya el ataque de desesperación que provocó en algunos jugadores, incluido el ‘Niño’, la pasada temporada, las aguas han vuelto a su cauce. Y no me refiero a las del río Manzanares -nadie sabe ya por dónde transitan- sino las que recorren a los propios directivos o futbolistas. El semblante tranquilo se ha instalado con más fuerza que nunca en el Calderón. Creen que los planes van a salir bien. Y la bandera del ‘buen rollito’ que se ha instaurado en la caseta por la suma de nueve puntos en cuatro jornadas la porta Fernando Torres.

El pasado lunes tuve la oportunidad de conversar durante más de 20 minutos con el capitán. Su imberbe rostro denotaba una felicidad que muestra la sublime importancia que tiene en su vida diaria la tabla clasificatoria. “Ya era hora de empezar bien”, mascullaba entre risas. El inmaculado arranque de su equipo le presentará en el Bernabéu más convencido que nunca de la victoria. Lo demostró ofreciendo un titular de esos de los que los jugadores huyen como de la peste; una frase de esas que buscan los periodistas y temen los peloteros porque le puede pillar los dedos y provocar que los hinchas adversarios se ‘mofen’ a posteriori. Las típicas palabras que sólo se pronuncian cuando se rebosa confianza. “Voy a marcar en el Bernabéu”. Lo dijo convencido, a pesar de no haberle hecho gol a los blancos en ninguno de los sietes partidos que ha jugado contra ellos.

Como aseguró Undiano Mallenco, árbitro del derbi, en su innecesaria rueda de prensa –otro cantar- un partido es como un melón: no sabes cómo son hasta que los abres. Aventurar el cómo es tan difícil como aventurar un resultado. Pero, a diferencia de lo que presuponía el colegiado navarro, no vaticino un gran espectáculo este próximo domingo en la Castellana. El Atlético de Aguirre brinda emoción más que espectáculo y su idea no se aleja en muchos milímetros de la de Fabio Capello: impera el físico y amarrar con dos mediocentros. Vamos, orden y pegada. Y ambos entrenadores coinciden en prometer que sus equipos jugarán a algo en un tiempo no demasiado lejano. Quien marque primero, ganará. Habrá pocos tantos. Quizá no más de uno. Y Torres promete perforar las redes de Casillas. Y lo que promete, lo cumple. Ya ven, sigue en el Atlético. ¿La goleada del Madrid ante el Dínamo de Kiev? ¿La resurrección de Raúl? El equipo ruso era una multicultural banda de amigos.





Actor secundario Bob

27 09 2006

[por Alfonso Villamudria]

En todas las películas tenemos a las grandes estrellas, a las que todo el mundo conoce: Marlon Brandon, Paul Newman, Al Pacino, Marilyn Monroe… y también tenemos a los “otros” actores, los que no tienen tanto nombre, pero que son aun más importantes, los llamados actores secundarios. ¿Quién no conoce a Homer o Lisa o Burt? Estos son los actores principales dentro de la serie de dibujos animados más ácida de la historia: Los Simpsons. Es en esta serie donde aparece el payaso Krusty (aprovecho para saludar a mi hermano, por payaso y por krusty), y siempre acompañándole aparece el llamado actor secundario Bob, que es quien recibe toda clase de bromas, de mofas, de chistes y de golpes de la estrella del programa, de Krusty, del payaso.
Lo mismo pasa con un jugador del Real Madrid. Un jugador que siempre está en la lista de posibles transferibles, en la picota de la información, en boca de aficionados y periodistas; un jugador que siempre es cuestionado, que nunca tiene un sitio fijo en el equipo, que ocupa un puesto dentro del campo en el que, año tras año, se fichan 2 ó 3 jugadores, que nunca cuajan, y que al final se ven pasados por este jugador de la cantera, que lleva en el equipo muchos años, ya que nunca se ha ido de el.
Lo malo que tiene este jugador es que muchas veces le pierde la boca, que enseguida se encara con el arbitro, con el contrario o con sus propios compañeros; que pierde la cabeza y entra a destiempo por detrás o da un codazo al contrario cuando pierde el balón de la forma más tonta; un jugador que va y viene del terreno de juego, que se pierde en florituras innecesarias, que olvida que está jugando al fútbol, que pierde la concentración, que no baja a defender… ¿Saben de quién hablo?
Les doy más pistas… Es un jugador tiene cosas de genio, de artista, de delineante del balón… Siempre encuentra el hueco para realizar un pase imposible; que ve como se va a desmarcar el delantero antes de que el mismo lo piense; que es capaz de llevar la manija del encuentro; con posibilidades innatas a la hora de fabricar y materializar una ocasión de gol; de ser generoso a la hora de definir, a la hora de correr, a la hora de esforzarse…
Ese es el número 14 del Real Madrid. Ese es José Mª Gutiérrez Hernández. Ese es Guti. Rubio, con mechas y tatuajes, al más puro estilo Beckham. Más en la prensa rosa que en la prensa deportiva. Todo el mundo le critica, pero todo el mundo le adora. Todo el mundo le cambiaría, pero todo el mundo le busca sitio. Todo el mundo le cuestiona… pero es incuestionable.





Simplemente, Zinedine Zidane…

26 09 2006

Vuelve el aroma de Champions al Bernabéu, y entre la paternidad de Van Nistelrooy y la vuelta de Ronie, se ma había pasado por alto que hoy estoy triste. Esta noche el Bernabéu no podrá aplaudir a Zinedine Zidane. ZZ. Dos zetas repetidas hasta la saciedad, hasta el paroxismo, hasta agotar los epítetos, de acabar con los adjetivos calificativos, con la prolífica hipérbole y hasta con la salud de más de un pobrecito televidente adicto a “Operación Pufo”. Es un francés en los dominios de ACS, un gabachito con nervios de acero, un Pepe Botella en suelo español, un monje tibetano cuya calva reluce como si fuera la propia iluminación de la bombilla de Thomas Edison. Doce mil quinientos millones de pesetas, no sé cuanto en euros. Una zurda digna de David Coperfield, una voz que en el césped suena como un concierto de Frank Sinatra, y un sueldo que deja a los pies de los caballos las minucias humanas de Afganistán y Argentina. Es la moda de un país que desde hace mucho tiempo se llama Futbolandia y que se ha convertido al blanco impoluto de un Centenario estridente, cuya botella gran reserva, cuyo Vega Sicilia desciende de argelinos y se crió en un barrio conflictivo de Marsella. Acapara portadas de periódicos que se venden como churros, es la imagen publicitaria de más de cinco marcas de multinacionales por todo el mundo, llena horas de programas de radio y aglutina la atención que siempre quiso tener José María Aznar cuando sale a pasear en bicicleta con Helmut Khol. Leer el resto de esta entrada »





Raúl no mató a JFK

25 09 2006

“Raúl, ¿sabes si Luis Aragonés te va a dejar fuera de la selección ante Suecia?” preguntaba esta mañana un periodista en la previa de la Champions. Respuesta del “7″ blanco: “No es una cuestión que dependa de mí, eso es cosa del seleccionador“. Como diría el añorado José María García, el tiempo es ese juez insobornable que da y quita razones. Y el tiempo está poniendo a Luis Aragonés en su sitio. Se ha desgastado en un Mundial, ha faltado a su palabra cuando dijo que se iría y después, ha perdido el oremus despachando, radio por radio, para anunciar que donde dijo digo, ahora dice Diego.

 

Quizá por eso, porque estamos ante un Aragonés hastiado y que ha perdido la brújula, nos vamos a enonctrar con un Luis que ha bajado la guardia tanto, que ha terminado por perder lo que le quedaba de personalidad. Ahora resulta que Raúl, el “mejor” para Luis, el hombre más importante del fútbol español, va a ser el primero de la lista negra de Luis para salvar el tipo ante Suecia. Si Luis consuma el asesinato deportivo de Raúl, no sólo pasará a la historia como un seleccionador mentiroso-compulsivo, sino que también lo hará como “el hombre que mató a Liberty Vallance”…¿En qué quedó la gran sentada? Pobre Raúl. No es el que era, cierto, pero están siendo crueles con él.

 

El mejor jugador de la historia del fútbol español - después de Luis Suárez, por supuesto-, al menos en cuanto a números, asiste, alucinado, a su crucifixión pública. Su único crédito se lo mantenía Luis. Y Luis, el del “culo pelao”, ya sabe que los aficionados quieren que corte cabezas. Y las cortará, porque es su cuello el que está en juego. Si Raúl no va con la selección, Aragonés será la mayor mentira del fútbol español…De corazón, por favor, Luis, recapacita. Para ningún periodista es agradable darte leña y recordarte, querido Luis, que llegaste a decir: “No llevar a Raúl es ser injusto conmigo mismo e injusto con la selección, y yo no puedo dejar al mejor fuera, porque soy injusto con mi país”. Lo dijo en “El Larguero”…y no fue en 1912, sino hace semanas…En la COPE, en “El Tirachinas”, fue más allá: “Soy, he sido y siempre seré admirador de Raúl“. Reflexione, “Sabio”. Porque no fue Raúl ya parece culpable hasta de existir, y por si alguien quiere colgarle el muerto, toma primicia: Raúl no mató a JFK…

 

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La leyenda del indomable

25 09 2006

Ateo, inconformista, valiente y terco. Son los adjetivos aplicables a la personalidad de Luke, un condenado a dos años de prisión por romper contadores de aparcamiento en su pequeña ciudad natal, acción que servía para desfogar su descontento en una sociedad en la que no logra encajar. El niño favorito de su madre que, buscado y perdido el camino de la independencia, llora amargamente su luto tocando su antiguo banjo. Es la historia de un muchacho que demanda a un Dios que no le contesta ni en su propio templo. El mito de un hombre que se intenta reír de las reglas a las que está sometido rompiéndolas con fatales consecuencias. “La leyenda del indomable” cumple todas aquellas perspectivas tradicionales de un equipo, unos colores, un modo de vida y una religión. De una pasión inexplicable llamada Atleti.

El Atlético de Miocardio, durante años, ha vagado entre la gloria y la miseria, entre pocas luces y muchas sombras, entre la grandeza de andar por casa y la injusticia de caer en el último segundo cuando le iban a coronar Rey de Europa. Es el guión perfecto para Paul Newman, la esencia del “looser” americano, del perdedor nato que, de tarde en tarde y como comentaba orgulloso Luis Aragonés, “ganaba cómo y cuando le salía de los cojones”. Son tiempos de Navidad, siempre “blanca” Navidad, y el Tío Gilito sabe que hay que vender patriotismo rojiblanco aunque sea en alpargatas y bañador de hipopótamo en una piscina de Valdeolivas. Hay que hacer la guerra al invasor, como buen indio, y hacer soñar al pueblo con salir de la mediocridad, del encefalograma plano, del Infierno que se ha derretido con el hielo “made in” Luis Aragonés.

Uno se cansa de ver la foto de Gárate en blanco y negro, de escuchar la batallita de Reina en Bruselas, de oír hablar de los collares de Pereira, e incluso ya se le ha marchitado la melena de suburbio de “Ratón” Ayala. Ni siquiera le calman los ecos de las galopadas eléctricas de Futre, los envíos del francotirador Don Bernardo, y hasta ya han pasado los tiempos en que Vieri ponía la “gamba dura” y llenaba de metralla el cuerpo de los porteros. Pero “la leyenda del indomable” sigue presente en los corazones del Manzanares. Porque el impulso de la fe en rojo y blanco no se apaga, ni siquiera con el botafumeiro charlatán del tío Jesús, ni con la milongada de su mano derecha, ni con el nuevo fichaje del AS y el MARCA.

Siempre condenado a la pedrea, a las sobras del pavo de Navidad con el que el “Trampa$” se hincha cada invierno, como si jamás le pesara el saco de unas alforjas tan llenas. Acostumbrados a rozar al “Gordo” que nunca llega, los atléticos esperan con ansia la llegada del nuevo mesías, del elegido. Del ente que sea capaz de terminar con la leyenda negra de un boxeador brillante con la mandíbula de cristal. Del milagro que seque las aguas de Cibeles y provoque el crecimiento del Río Bravo. Johan Cruyff tenía en su paladar al Atleti cuando dijo que “una cosa son los Jefes y otra son los Indios”. Más cruel fue Bernabéu, el gran patriarca de tantas cosas buenas y malas, cuando pronunció aquello de “el Atlético existe porque tiene que haber de todo”. Buena definición hizo Carlos Toro cuando escribió que el fútbol de Madrid se dividía en “Fortunata y Jacinta. Dos bellas señoritas a las cuales la vida no ha tratado igual”. El 2002, seguro, devolverá al Atlético al lugar que jamás debió abandonar. Este año, en el Bernabéu, tocará la pedrea: jugaremos como nunca, perderemos como siempre. Pero siempre nos quedará el “Kun”, y lo siento, sigo confiando en Torres. Que no es Maradona, pero es Torres.

El movimiento colchonero fue condenado a dos años de prisión por romper contadores de aparcamiento en la corte de su rival, acción que servía para desfogar su descontento en una sociedad, compuesta por Madrid y Barça, en la que no lograba encajar. El niño favorito de su madre que, buscado y perdido el camino de la independencia, llora amargamente su luto tocando su antiguo banjo. Es la historia de un muchacho que demanda a un Dios que no le contesta ni en su propio templo. Querido Paul Newman, si supieras todo esto, serías socio del Atleti.





La leyenda del indomable

25 09 2006

Ateo, inconformista, valiente y terco. Son los adjetivos aplicables a la personalidad de Luke, un condenado a dos años de prisión por romper contadores de aparcamiento en su pequeña ciudad natal, acción que servía para desfogar su descontento en una sociedad en la que no logra encajar. El niño favorito de su madre que, buscado y perdido el camino de la independencia, llora amargamente su luto tocando su antiguo banjo. Es la historia de un muchacho que demanda a un Dios que no le contesta ni en su propio templo. El mito de un hombre que se intenta reír de las reglas a las que está sometido rompiéndolas con fatales consecuencias. “La leyenda del indomable” cumple todas aquellas perspectivas tradicionales de un equipo, unos colores, un modo de vida y una religión. De una pasión inexplicable llamada Atleti.

El Atlético de Miocardio, durante años, ha vagado entre la gloria y la miseria, entre pocas luces y muchas sombras, entre la grandeza de andar por casa y la injusticia de caer en el último segundo cuando le iban a coronar Rey de Europa. Es el guión perfecto para Paul Newman, la esencia del “looser” americano, del perdedor nato que, de tarde en tarde y como comentaba orgulloso Luis Aragonés, “ganaba cómo y cuando le salía de los cojones”. Son tiempos de Navidad, siempre “blanca” Navidad, y el Tío Gilito sabe que hay que vender patriotismo rojiblanco aunque sea en alpargatas y bañador de hipopótamo en una piscina de Valdeolivas. Hay que hacer la guerra al invasor, como buen indio, y hacer soñar al pueblo con salir de la mediocridad, del encefalograma plano, del Infierno que se ha derretido con el hielo “made in” Luis Aragonés.

Uno se cansa de ver la foto de Gárate en blanco y negro, de escuchar la batallita de Reina en Bruselas, de oír hablar de los collares de Pereira, e incluso ya se le ha marchitado la melena de suburbio de “Ratón” Ayala. Ni siquiera le calman los ecos de las galopadas eléctricas de Futre, los envíos del francotirador Don Bernardo, y hasta ya han pasado los tiempos en que Vieri ponía la “gamba dura” y llenaba de metralla el cuerpo de los porteros. Pero “la leyenda del indomable” sigue presente en los corazones del Manzanares. Porque el impulso de la fe en rojo y blanco no se apaga, ni siquiera con el botafumeiro charlatán del tío Jesús, ni con la milongada de su mano derecha, ni con el nuevo fichaje del AS y el MARCA.

Siempre condenado a la pedrea, a las sobras del pavo de Navidad con el que el “Trampa$” se hincha cada invierno, como si jamás le pesara el saco de unas alforjas tan llenas. Acostumbrados a rozar al “Gordo” que nunca llega, los atléticos esperan con ansia la llegada del nuevo mesías, del elegido. Del ente que sea capaz de terminar con la leyenda negra de un boxeador brillante con la mandíbula de cristal. Del milagro que seque las aguas de Cibeles y provoque el crecimiento del Río Bravo. Johan Cruyff tenía en su paladar al Atleti cuando dijo que “una cosa son los Jefes y otra son los Indios”. Más cruel fue Bernabéu, el gran patriarca de tantas cosas buenas y malas, cuando pronunció aquello de “el Atlético existe porque tiene que haber de todo”. Buena definición hizo Carlos Toro cuando escribió que el fútbol de Madrid se dividía en “Fortunata y Jacinta. Dos bellas señoritas a las cuales la vida no ha tratado igual”. El 2002, seguro, devolverá al Atlético al lugar que jamás debió abandonar. Este año, en el Bernabéu, tocará la pedrea: jugaremos como nunca, perderemos como siempre. Pero siempre nos quedará el “Kun”, y lo siento, sigo confiando en Torres. Que no es Maradona, pero es Torres.

El movimiento colchonero fue condenado a dos años de prisión por romper contadores de aparcamiento en la corte de su rival, acción que servía para desfogar su descontento en una sociedad, compuesta por Madrid y Barça, en la que no lograba encajar. El niño favorito de su madre que, buscado y perdido el camino de la independencia, llora amargamente su luto tocando su antiguo banjo. Es la historia de un muchacho que demanda a un Dios que no le contesta ni en su propio templo. Querido Paul Newman, si supieras todo esto, serías socio del Atleti.





El ocaso de los dioses

25 09 2006

[por Ricardo Altable]

Raúl González Blanco no atraviesa por su mejor momento deportivo. Dicen que los años no pasan en balde y para el capitán del Real Madrid y de la selección española no se trata de una excepción. En su día, un mito del madridismo como Ferenc Puskas se encontró con Raúl en el Bernabéu y le espetó: “Chaval, tienes un problema: corres mucho. Y una estrella como tú no tiene que correr, sino que los demás lo hagan por él”. Y es cierto que durante la última década ningún jugador, nacional o extranjero, ha hecho tantos kilómetros como Raúl con la camiseta blanca o con la roja. El problema es que antes, esas carreras arriba y abajo durante los 90 minutos, no suponían un hándicap para el joven delantero, que aportaba con su picardía y olfato algún que otro golito para ayudar al equipo a mantenerse en lo más alto.

 

Sin embargo, en estos momentos, su pundonor y entrega no le dan para más. Sólo para arrancar algún que otro aplauso de la grada del Bernabéu, que poco a poco, ve cómo se apaga la luz de uno de sus recientes ídolos. No ha sido el primero y seguro que tampoco será el último. Es ley de vida. En estos momentos, como digo, hay figuras emergentes en este Real Madrid que viene pidiendo paso con fuerza. Véase el caso de Reyes, Cassano o Robinho. No se les puede atar al banquillo, sería un suicidio. Es cierto que el capitán puede aportar mucho todavía a este equipo, aunque fuera del once inicial. Ha llegado el momento para el 7 de tomarse el merecido descanso del guerrero. Puede que sólo por un tiempo, ¿quién sabe? Ahora le queda el paso más difícil: reconocerlo. Esto en cuanto al Madrid.

Otra cosa muy distinta es lo que sucede con España, donde por desgracia el peor Raúl que yo recuerdo sigue teniendo un hueco entre los mejores. Cómo está el patio en la selección cuando se cumple este axioma. Lo más grave de este asunto es que Luis Aragonés se plantea no convocarle para el próximo amistoso ante Suecia. En un claro gesto de cara a la galería y a los que le pagan, piensa ofrecer el cadáver deportivo de Raúl para mantenerse en el cargo. Después de todo lo que le ha defendido podría llegar esta puñalada trapera. Ojalá que no sea así. Ojalá que Luis Aragonés sea valiente y apueste por un relevo generacional en condiciones. Espero y deseo que no sea Raúl la única cabeza de turco. No es el momento, y sí sería una nueva decepción en la era de Aragonés. Espero también que este comentario sepáis encajarlo donde corresponda, porque casi dan ganas de ver perder a España. Ver cómo hincamos la rodilla ante los suecos. Si no queda más remedio, muerto el perro, se acabó la rabia.





Un Madrid de pico y pala

24 09 2006

Al más puro estilo Capello. Ante un Betis dubitativo y con la pólvora mojada, se pudo ver al Madrid más sólido de la temporada. Fue un Madrid “made in Capello“, con los chicos de Fabio desempolvando el manual de “mister haz las putas cosas bien”,ése que lleva bajo el brazo el sargento de hierro, “Il duce” Capello. Jugar bien, de momento, es territorio comanche para el Madrid, y mal espejo es seguir empeñándose en tocar y tocar demodo brillante como hace el Barça. Quizá por eso, poco a poco, el Madrid está empezando a vestir la novia con criterio, con cordura, y con aplomo. Raúl y Beckham ocuparon plaza en al banquillo. Mientras ellos comían pipas y animaban al equipo, el resto de sus compañeros se ponía el mono. Iker Casillas fue espectador de lujo, y estuvo parapetado atrás con una coraza de acero formada por Sergio Ramos, infranqueable por arriba, y Cannavaro, el mejor central del mundo. En la trinchera, Emerson actuó de zapador en el centro del campo del Betis, y Diarra, el hércules de ébano, brilló como nunca: hizo un gol, sacó la escoba y barrió dos decenas de pelotas para robarle la iniciativa al Betis. Fue el doberman de lujo de Capello, el brazo ejecutor de la destrucción que anhela el italiano, y el socio perfecto para sus compañeros en el verde. ¿Y la pelota? El que trató bien la pelota, y por tanto, al espectador, fue Guti. El de Torrejón puso la poesía e incluso salió del armario del glamour para meter la pierna en un par de lances . Sobresaliente su partido, así como el empuje de Reyes - un zurdo al que Capello enchufa por la derecha- y los toques geniales de Cassano, sí, ése del que decían que, como en el caso de Ronaldo, corría más en la báscula que en el campo. Del anterior Madrid decían que eran grandes individualidades, pero que estaban muertos como equipo. Anoche, el Madrid empezó a curarse como equipo. Salvo por la grave lesión de Cicinho- que se rompió la rodilla y estará de baja seis meses-, Capello ya tiene motivos para empezar a sonreír: Ha muerto el Madrid de los Galácticos, y ha nacido el Madrid del pico y la pala. Un Madrid más terrenal, pero con cimientos de hierro: trabajador, humilde y con gol.

 

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Videoteca: Gol de Zinedine Zidane en el Real Madrid-Leverkusen (Champions)

24 09 2006

El mejor gol que se recuerda en una final de la Copa de Europa llegó a cargo de un crack del fútbol mundial, el francés Zinedine Zidane, que fue el autor de una volea mágica, de un misil, que sirvió para ganar el máximo entorchado. Ocurrió en el Hampden Park de Glasgow, donde el Real Madrid venció por 2-1 al Bayern Leverkusen alemán. Un golazo de Zizou. Leer el resto de esta entrada »





Raúl, el obrero del fútbol

24 09 2006

[por Luis Munilla]

Siempre me he preguntado si fue Raúl el que un día eligió el “7” o fue el “7” quien le eligió a él. Futbolista notable en todo salvo en entrega, corazón y garra donde el sobresaliente se le queda corto. No ha habido un solo jugador en los últimos diez años en el fútbol español capaz de suscitar tanto debate en torno suyo como él. Por algo será. “Raúl está acabado”, “Raúl resucita”, “Raúl tira del carro”, “Raúl se arrastra por los campos”. Exageraciones de todos los tipos, para bien y para mal. Vaivenes en torno a un futbolista elevado a categoría de crack cuando lo que mejor le define es obrero del fútbol.

Raúl no se arrastra, Raúl se traga las críticas y deja el alma en cada partido, aunque eso ya no sea suficiente. Ha perdido la chispa, pese a que él se rebele y lo niegue. Pero hasta la fecha (25-09-06, esto es importante) ha sido indiscutible para entrenadores de club y seleccionadores. Y a veces hasta parece que tenga que pedir perdón a los críticos por ser titular. Que no dude nadie de que cuando tenga que hacerlo, Capello le mandará al banquillo. También Luis Aragonés. Y entonces habrá que observar a Raúl. Ahí tendrá que demostrar que la supuesta humildad de la que siempre habla, no es solamente fachada de cartón piedra. Entretanto lucha consigo mismo por reencontrarse, con la misma angustia del padre que asiste resignado al día en que sus hijos se hacen mayores y se marchan de casa. Es ley de vida.
El “Siete” paga caro jugar en el Real Madrid, el club más envidiado del mundo le pese a quien le pese. Además él es el capitán. Y lo es también de la selección española. La más criticada del planeta fútbol. Raúl paga caro no ser simpático. Tampoco lo quiere ser. Craso error. Al corazón de la gente se llega por la arteria de la simpatía y no sólo por la estrecha vena que supone dar patadas a un balón. Pero tampoco merece que le desprecien. Raúl se irá un día y entonces quedarán los números. Los del obrero que se convirtió en uno de los jugadores más importantes en la historia del fútbol español.